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En nuestro país uno de cada tres adolescentes de entre 13 y 14 años está por encima de su peso. Somos el tercer país de la OCDE (la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, compuesta por 36 estados) con mayor sobrepeso infantil. Y un niño gordo, con toda probabilidad, se convertirá en un adulto obeso.
Todo son problemas
La obesidad supone un problema estético, pero eso no es lo más grave, sino que a menudo se acompaña de diabetes, enfermedades cardiovasculares, articulares…, incrementa el riesgo de padecer algunos tipos de cáncer, reduce la esperanza de vida y, por supuesto, provoca trastornos psicológicos, como baja autoestima, depresión, dificultades de relación, mayor riesgo de bulimia y anorexia…
Los españoles tenemos ya cifras alarmantes: el 63% de los hombres, el 45% de las mujeres y el 33% de los niños padecen sobrepeso. Y los datos no paran de crecer, aquí y en el mundo llamado "desarrollado".
Según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, el 20 por ciento de niños hispanos entre los 12 y 19 años padecen obesidad, una tasa que supera en dos puntos al resto de las comunidades que habitan EE.UU.
Las medidas urgentes
Según el Dr. Felipe Lobelo, especialista en nutrición de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, una agencia del Gobierno federal que promueve la salud, el sobrepeso "es el principal problema de nuestra comunidad. Somos lamentablemente el grupo en Estados Unidos con las tasas más altas de obesidad en adultos y niños".
Como medidas urgentes para combatir el problema este doctor recomienda adoptar cinco hábitos:
Comer más frutas y verduras. Aumentar este tipo de alimentos es fundamental para luchar contra la obesidad. Los padres deben incorporar frutas a la dieta de los niños y reemplazar así los dulces y las grasas. Para aumentar el consumo de verduras los adultos tienen que esforzarse en prepararlas de manera que gusten a sus hijos. Es importante recuperar la dieta mediterránea y ofrecer a los chicos bocadillos saludables en lugar de bollería industrial.
Pasar menos tiempo enfrente de una pantalla. La obesidad difícilmente se combate con éxito sin cambiar hábitos sedentarios como ver demasiada televisión, jugar en exceso con la consola o pasar horas frente al ordenador. El sedentarismo contribuye al desarrollo de la obesidad. Lo ideal es limitar a dos horas al día el tiempo que los niños pasan frente a una pantalla.
Aumentar la actividad física. El 41% de las chicas y el 12% de los chicos españoles llevan una vida sedentaria, sin practicar ninguna actividad física. El sedentarismo ha disparado la obesidad. Practicar ejercicio reduce el riesgo de diabetes, enfermedades del corazón y de ciertos tipos de cáncer. Los niños deben tener por lo menos una hora diaria de actividad física. No es necesario que practiquen un deporte concreto, sino que jueguen al aire libre, que no estén todo el día encerrados en casa o en el colegio, que salgan a caminar y que tengan un estilo de vida "movido".
Eliminar el consumo de bebidas azucaradas. Gaseosas, colas, zumos y bebidas energéticas contienen una gran cantidad de azúcares, muchas calorías y pocos nutrientes. Lo ideal es que los padres fomenten el consumo de agua en casa para así inculcar a los niños hábitos saludables.
Predicar con el ejemplo. Los buenos hábitos de salud se inculcan con el ejemplo. Si los padres están todo el día en el sofá, no pueden decirles a sus hijos que tienen que moverse. Es necesario que propongan y practiquen actividades con sus niños. Toda la familia tiene que tener hábitos saludables, salir a caminar juntos, reducir el número de horas de televisión y evitar el consumo de alimentos grasos e hipercalóricos.
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