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La gripe estacional representa un importante problema de salud pública. Provoca un gran malestar, una enorme pérdida de horas de trabajo, complicaciones médicas e incluso una nada desdeñable tasa de mortalidad.
Los meses de mayor actividad del virus son desde septiembre hasta abril, periodo en el que hay que extremar las medidas para evitar los contagios.
La vacuna
Vacunarse es la mejor forma de prevenir la gripe. La correcta inmunización evita entre un 50 y un 60 por ciento de las hospitalizaciones, además de un 80 por ciento de las muertes causadas por una gripe mal tratada.
La campaña de vacunación se prolongará hasta finales de noviembre o primeros de diciembre, con ligeras variaciones en cada comunidad autónoma.
Quién debe vacunarse
El sistema público de salud inmuniza gratuitamente a la población de riesgo, que son quienes principalmente deberían vacunarse. Quienes prefieran ir a su médico privado, éste les extenderá una receta y podrán también vacunares.
Se recomienda la inmunización a las personas mayores de 65 años, a quienes padecen patologías crónicas, al personal sanitario, al personal de servicios especiales como policías o bomberos, a los trabajadores del sector avícola, a los cuidadores de ancianos y niños, a las embarazadas en cualquier mes de gestación, a los obesos mórbidos, a los pacientes portadores de implantes cocleares y a los enfermos con disfunción cognitiva.
Los médicos no predican con el ejemplo
La campaña de este año quiere insistir en que los profesionales sanitarios se vacunen, ya que solo lo hacen el 30 por ciento y son el colectivo más reacio, al parecer por su poca fe en la eficacia de la vacuna.
Los niños
Los pediatras aconsejan también la vacunación contra la gripe en niños y adolescentes que pertenezcan a grupos de riesgo.
El Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (AEP) ha recomendado inmunizar a los niños a partir de seis meses si sufren dolencias respiratorias, cardiovasculares y metabólicas crónicas, inmunodeprimidos, pacientes oncológicos, etc.
Los padres deberán llevar a su hijo al pediatra y seguir sus recomendaciones.
Los profesionales que trabajan con niños menores de 6 meses deben vacunarse.
También han de vacunarse los niños sanos mayores de 6 meses que convivan con pacientes de riesgo, así como los adultos en contacto con niños y adolescentes pertenecientes a grupos de riesgo.
Dado que los niños son la principal fuente de propagación del virus de la gripe, y que la tasa media de hospitalización en menores de 5 años es de 1 por 1.000 niños sanos, la AEP considera que los niños mayores de 6 meses sanos, aunque no estén incluidos en los grupos de riesgo anteriormente mencionados, pueden vacunarse también frente a la gripe estacional si sus padres lo solicitan o su pediatra lo considera oportuno.
Pautas de administración
La dosificación varía en función de la edad. Hasta los nueve años son necesarias dos dosis separadas por, al menos, cuatro semanas.
La primera debe administrarse tan pronto como la vacuna esté disponible para asegurar que ambas dosis sean recibidas antes de que el virus empiece a circular.
Si el menor ha recibido una dosis doble de vacuna en alguna temporada anterior, será suficiente administrar solo una.
Si recibieron por primera vez una sola dosis de vacuna antigripal en la temporada anterior (2010-2011), deberán recibir solamente una dosis de vacuna antigripal en la temporada actual (2011-2012) por ser idéntica la composición vacunal en ambas campañas.
En niños de 9 años o más es suficiente con una dosis de vacuna antigripal cada temporada, si existe indicación para ello.
Niños alérgicos al huevo
Las vacunas antigripales contienen pequeñas cantidades de huevo, ya que son vacunas procedentes de cultivos en huevos de gallina, por eso la Asociación Española de Pediatría recomienda lo siguiente:
- Si ya ha habido una reacción alérgica grave anterior a la vacuna antigripal, independientemente del componente sospechoso de haber causado la reacción, no se debe poner la vacuna.
- Si solo hubo urticaria tras la exposición al huevo, sí se puede poner la vacuna antigripal.
- No se recomienda la administración de la vacuna antigripal cuando ha habidoantecedente de angioedema, dificultad respiratoria, mareo o vómitos recurrentes inmediatamente o de minutos a horas después de una exposición al huevo, o el empleo de adrenalina u otras medidas médicas urgentes.
- Aquellas personas que comen huevo ligeramente cocinado (huevos revueltos) sin sufrir reacción tienen pocas probabilidades de ser alérgicos. Pero los que toleran productos horneados (bollería) puede que sí tengan alergia al huevo.
- Las vacunas deben administrarse por personal entrenado en el reconocimiento rápido de reacciones alérgicas y con equipo disponible para el tratamiento urgente de la anafilaxia.
- Se debe realizar una observación de, al menos, 30 minutos tras la administración de la vacuna.
- Algunas medidas, tales como administrar la vacuna dividida en dos subdosis y en dos etapas, así como las pruebas cutáneas (prick test), no son recomendables.
Consejos para evitar el contagio
El virus se puede transmitir desde un día antes de empezar con los síntomas hasta siete días después. La capacidad máxima de contagio se sitúa en los tres primeros días desde que empiezan los síntomas. Para evitar, en la medida de lo posible, que otras personas se vean afectadas, quienes tengan gripe deben...
- Quedarse en casa, no salir y, si no hay complicaciones, ni siquiera ir al médico.
- Evitar las visitas si se padece gripe.
- Evitar tocarse los ojos, la nariz o la boca después de haber compartido espacio con personas infectadas.
- Lavarse las manos con frecuencia.
- Limpiar pomos de puertas, teclados… donde el virus puede permanecer desde horas hasta días.
- Evitar los besos y el contacto muy cercano con la gente.
- No compartir vasos, cubiertos y otros objetos que puedan tener saliva o secreciones.
- Taparse la boca y la nariz con un pañuelo de papel al estornudar o toser y tirarlo a la basura cada vez, no guardarlo para otra ocasión.
- Ventilar las habitaciones.
Se cura sola (casi siempre)
En la mayor parte de los casos la gripe se cura sola y no hay que tomar ninguna medida especial.
- Guardar reposo en el propio domicilio.
- Beber abundantes líquidos (agua, zumos...).
- Alimentarse de forma sana y equilibrada (frutas y verduras...).
- Mantener una buena higiene general de la casa y lavarse frecuentemente las manos con agua y jabón.
- Para el control de la fiebre, utilizar antitérmicos que lleven, preferiblemente, paracetamol en su composición.
Por supuesto, si los síntomas se agravan y el paciente no mejora, hay que consultar con el médico.
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