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Ocho de cada diez españoles que viajan a países con riesgo sanitario no van adecuadamente protegidos con las vacunas necesarias o recomendadas, según asegura la directora general de Salud Pública y Sanidad Exterior, Carmen Amela, con motivo de la puesta en marcha de la campaña “La salud también viaja 2011”.
Actualmente hay en España 84 centros de vacunación internacional en los que se facilita información personalizada y recomendaciones de vacunación a quienes viajan a otros países. En 2010, atendieron a 191.087 viajeros. Sin embargo, no es fácil pedir cita y eso que hay que abonar la vacuna. Quizá por eso apenas un 20% de quienes viajan se protegen debidamente. En estos casos, es más eficaz dirigirnos a nuestro médico de familia y hablar con él del asunto.
Hay que hacerlo con tiempo
Lo adecuado es acudir a un centro de vacunación un mes y medio antes del viaje. Esto es esencial para que las vacunas sean efectivas. Para la prevención de la malaria, la patología tropical más importante, hay que tomar una profilaxis y no existe vacuna.
Estos centros ofrecen a los viajeros medidas preventivas para evitar los riesgos relacionados con los alimentos y bebidas, con el sol, la altura, insectos, con la higiene personal o las enfermedades de transmisión sexual.
Antes del viaje
Hay que preparar el viaje con, al menos, un mes y medio de antelación. Es importante visitar al médico y pedirle que nos oriente sobre las medidas preventivas que debemos tomar, ya que nuestro médico de familia conoce nuestra situación de salud particular.
Las personas mayores y los niños son los más vulnerables y con los que habrá que tomar más precauciones.
Sabiendo el destino, el doctor podrá informarnos de si existen vacunas obligatorias o recomendadas para este caso. Y, muy importante, las medidas para prevenir el paludismo o la malaria. En la web del Ministerio de Sanidad podemos consultarlo nosotros mismos introduciendo el país al que viajamos.
Además, nuestro médico nos proporcionará consejos sobre higiene, precauciones con el sol, los insectos, la comida y la bebida, las enfermedades de transmisión sexual… Si necesitamos medicación, podrá prescribir las recetas y el modo de conservación de los medicamentos durante el viaje. Y ojo si somos alérgicos (al sol, los insectos, el polen, la humedad…), no olvidemos llevar medicación.
Si es el caso, preguntemos al médico sobre cómo paliar los efectos del jet lag tras un largo viaje en avión a zonas con diferentes husos horarios.
Casi siempre es aconsejable llevar nuestro propio botiquín. Si lo creemos necesario, no olvidemos los preservativos.
Es imprescindible contratar un buen seguro de viaje. Preguntemos en nuestra compañía qué nos cubre fuera de nuestro lugar habitual de residencia. Vigilemos, si viajamos en un tour organizado, que el seguro cumpla con todas las eventualidades posibles.
Durante el viaje
Dependiendo del país, y como medida preventiva, si no estamos muy seguros de la higiene, se recomienda tomar alimentos siempre bien cocinados. No debemos tomar frutas ni verduras en ensalada. Nada crudo. Puede que el país parezca seguro, incluso que lo sea, pero las diarreas constituyen el trastorno más frecuente en los viajeros y, aun en el caso de que no sean graves, pueden amargarnos el viaje.
Durante el trayecto en avión o tren, hay que moverse de vez en cuando, levantarse… No utilizar ropa ni calzado ajustados. Si vamos en coche, realicemos paradas frecuentes.
Debemos llevar ropa adecuada a la estación climática del destino. En países calurosos, lo mejor es utilizar prendas claras, holgadas, de tejidos naturales y que nos tapen suficientemente para evitar daños por el sol o picaduras de insectos.
Hay que usar sombreros o gorras y gafas de sol.
El calzado es muy importante para evitar rozaduras, sudoración, hongos, lesiones... Llevemos al menos un par de zapatos de repuesto.
Cuidado con los bichos: es aconsejable sacudir las sábanas antes de acostarse y los zapatos antes de calzarse. Para transitar por zonas peligrosas con escorpiones y serpientes, hay que llevar calzado cerrado y calcetines que transpiren.
Es importante tener a mano siempre las cremas protectoras antisolares y los repelentes antimosquitos. También podemos llevar nuestro propio mosquitero para dormir.
En zonas de alta montaña resulta esencial la protección solar.
Mucho cuidado con los baños. Procuremos tomar todas las medidas de seguridad y ser cautos, porque no hay nada más duro que tener cualquier accidente, por pequeño que sea, cuando se está lejos de casa, en un país desconocido, con un sistema sanitario diferente al nuestro y, muchas veces, con dificultades añadidas por un diferente idioma.
El agua
Se debe beber agua exclusivamente embotellada, ya que el agua es un importante transmisor de infecciones.
Utilizar esta agua también para lavarnos los dientes.
No pedir hielos si no estamos seguros de que han sido elaborados con agua mineral.
El calor, la humedad, el cansancio… pueden provocar pérdidas importantes de líquidos y sales minerales. Por eso es importante llevar siempre una botellita de agua mineral a mano y procurar hidratarse con tes, cafés, zumos y refrescos envasados, caldos…
Las aguas potencialmente peligrosas pueden ser tratadas con ebullición: dejamos que hiervan durante 10 minutos y luego esperamos a que se aireen para mejorar el sabor o bien añadimos dos gotas de lejía por litro, teniendo en cuenta que esta lejía sea pura, sin detergente ni perfume (mejor comprarla en farmacia con su correspondiente dosificador). Esperamos 30 minutos antes de consumirla.
Tras el viaje
Si todo va bien, no hay por qué visitar al médico, pero ante cualquier síntoma, conviene acudir y recordarle que hemos estado de viaje. Algunos efectos adversos pueden aparecer durante los siguientes 12 meses. |