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Millones de personas enferman y muchas mueren por consumir alimentos insalubres. Ante la creciente alarma por la muerte de afectados por la bacteria E.coli, la OMS recomienda tomar algunas sencillas medidas para mantener la inocuidad alimentaria y contribuir a una alimentación segura.
Mantener la higiene
No solo depende de nosotros, hay otros responsables en la cadena de producción, elaboración y distribución de alimentos, pero en casa debemos mantener estas medidas:
Lavarse las manos con agua caliente y jabón antes de tocar los alimentos y también durante su preparación cada vez que sea necesario.
Lavarse las manos con agua caliente y jabón siempre después de ir al servicio y acostumbrar a los niños a que lo hagan.
Lavar con agua caliente, jabón y otros productos desinfectantes las superficies, tablas, cubiertos… utilizados para la preparación y cocinado de alimentos.
Proteger los alimentos y las cocinas de los insectos, las mascotas y cualquier otro animal.
Lavar los alimentos como frutas y verduras con agua segura.
Descartar los alimentos caducados, en malas condiciones, con olor dudoso o aspecto deteriorado.
Separar la carne y el pescado crudos del resto de alimentos
Es muy importante no mezclar lo cocinado y lo crudo. Las tablas de cortar, platos, encimeras que toquen algo crudo no deben tocar otros alimentos.
Evitar el contacto de la carne cruda, el pollo o el pescado y el resto de alimentos.
Utilizar utensilios específicos para cada cosa; es decir, no cortar un trozo de carne y, con el mismo cuchillo, sin lavar, pelar una patata, ni tampoco utilizar las mismas superficies sin fregarlas previamente.
Utilizar recipientes separados para la comida cocinada y la cruda.
Guardar los alimentos en recipientes limpios y secos, bien tapados.
Cocinar los alimentos durante el tiempo necesario
Es importante cocinar bien la carne, el pollo, los huevos y el pescado; no dejar las cosas poco hechas ni rosadas en el interior. Aunque en un alimento fresco, las bacterias no suelen estar en el centro, sino en la superficie, es más seguro cocer, freír, estofar... a fondo.
Las sopas y los estofados deben hervir durante al menos 10 minutos.
Los caldos deben quedar claros, no rosas.
Cuando se va tomar algo ya cocinado, hay que recalentarlo hasta 70º C como mínimo; si no se tiene termómetro, dejemos que hiervan.
Mantener los alimentos a la temperatura adecuada
Los microorganismos se multiplican con gran rapidez entre los 5º C y los 60º C, por debajo y por encima de estas temperaturas es más difícil, aunque no imposible.
No dejar un alimento cocinado a temperatura ambiente durante más de dos horas.
Refrigerar adecuadamente los alimentos cocinados por debajo de los 5º C.
No almacenar la comida durante demasiado tiempo, ni siquiera en el congelador.
No descongelar los alimentos a temperatura ambiente, sino en el frigorífico.
Utilizar agua y materias primas seguras
Si el agua no es segura, se puede tratar con productos desinfectantes. El hervido, la cloración y la filtración eliminan los microbios, aunque no las sustancias químicas nocivas.
El agua debe ser inocua, tanto para beber como para cocinar, lavar los alimentos y utensilios, lavarse las manos y los dientes.
Comprar a distribuidores seguros, en comercios reconocidos, mercados y mercadillos controlados.
Vigilar que los cubitos de hielo se formen a partir de agua segura.
Elegir alimentos procesados para su inocuidad, como la leche pasteurizada.
No tomar los alimentos caducados.
Lavar bien la fruta y las verduras; siempre es preferible pelar los alimentos.
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