A diferencia de otras drogas, como el alcohol o la heroína, el tabaco no sólo perjudica al adicto, sino también a los que están a su alrededor, especialmente a niños, mujeres embarazadas, alérgicos…
Los riesgos del tabaco
Fumar está directamente relacionado con la posibilidad de padecer cáncer del pulmón, de boca, faringe, vejiga, hígado, colon, cuello de útero, páncreas y riñón.
Causa enfermedades cardiovasculares.
Aumenta el riesgo de derrames cerebrales.
Incrementa el índice de osteoporosis.
Provoca impotencia e infertilidad.
Durante el embarazo, aumenta el riesgo de complicaciones en la gestación y el parto, además de dejar secuelas en el futuro bebé.
Es culpable de enfermedades respiratorias graves.
Eleva el riesgo de úlceras y otros problemas estomacales y digestivos.
Origina enfermedades en las encías.
Los cigarrillos tienen numerosos componentes altamente venenosos y el humo del cigarrillo es tóxico para el fumador y los que están a su alrededor.
Algunas razones para dejar de fumar
Recuperar el sentido del olfato y del gusto.
Dejar de tener esa tos tan desagradable e inoportuna, reírse o correr sin que le siga un acceso de tos.
Quitarse esas expectoraciones tan asquerosas.
Sentirse más activo y con energía.
Inspirar profundamente sin notar esa sensación de que no cabe apenas aire en los pulmones.
Subir escaleras sin desfallecer.
Correr para alcanzar el autobús sin morir en el intento.
Dejar de hacer quemaduras en el sofá, en la tapicería del coche, en nuestros mejores trajes…
Conseguir que el pelo, la ropa, la casa, el aliento… no huelan a cenicero.
No contribuir al proceso de oscurecimiento de los dientes.
Mejorar el aspecto de la piel.
No sentir pinchazos en el pecho ni vivir asustado por la amenaza de un cáncer debido al tabaquismo.
Vivir más tiempo y con menor probabilidad de sufrir ataques cardiovasculares.
No dar mal ejemplo a nuestros hijos.
Ahorrar muchísimo dinero.
Y lo más notable: librarse de la dependencia y de pensar en la necesidad de fumar, estar relajado en aviones, cines..., disfrutar de ser libres.
Las ventajas de dejarlo
No importa ni la cantidad de cigarrillos que fume ni durante cuánto tiempo lo haya hecho: nada más dejarlo, la posibilidad de tener enfermedades del corazón y ataques al cerebro se reduce. Con el paso de los años, su riesgo será casi como si nunca hubiera fumado.
Cómo se puede dejar de fumar
Casi todos los fumadores quieren dejarlo pero no lo consiguen, uno de cada tres lo ha intentado varias veces y ha recaído. Sin embargo, hay quien sí lo logra. Si otros pueden, ¿por qué no usted? Los tratamientos ayudan, pero el fumador debe saber que su fuerza de voluntad es lo verdaderamente importante a la hora de abandonar el hábito.
Qué métodos existen
Hay muchas maneras para dejar de fumar: psicoterapias, acupuntura, manuales, medicamentos, chicles o parches de nicotina…, pero la más efectiva es que usted realmente quiera abandonar su adicción. Una vez decidido, consulte con su médico de familia; él puede ayudarle.
En qué consiste la terapia sustitutiva de nicotina (TSN)
Se trata de fármacos que elevan notablemente el éxito en el proceso de abandono del tabaco. Su acción consiste en suministrar nicotina al organismo, de manera que pueda controlarse el deseo de fumar y los síntomas de abstinencia, sin generar dependencia. Se presenta en forma de parches, chicles, comprimidos… Los parches suministran una cantidad constante de nicotina, mientras que el chicle y los comprimidos aportan nicotina cuando se siente necesidad.
¿Son efectivos otros medicamentos?
Algunos fármacos producen en el cerebro unos cambios similares a los de la nicotina, de manera que disminuyen los síntomas de abstinencia y el deseo de fumar. No pueden utilizarlos todos los fumadores, porque presentan algunas contraindicaciones e incompatibilidad con otros medicamentos. Es el médico quien tiene que recetarlos y controlar al paciente mientras los tome.
Tanto la terapia de reemplazo de la nicotina como la medicación van reduciendo los síntomas de abstinencia, pero no hacen milagros, su fuerza de voluntad será lo más importante para dejar el hábito.
Plan para dejar de fumar
Aquí van algunos consejos pero, insistimos, la única manera de dejarlo es tener fuerza de voluntad.
PRIMER PASO
Haga una lista con sus razones para dejar de fumar y téngala a mano.
Lea y relea la lista varias veces cada día, y amplíela según se le vayan ocurriendo nuevos motivos.
Meta una cuartilla dentro del paquete de tabaco y anote a qué hora se fuma cada cigarrillo, qué siente al fumarlo y califíquelo de 1 a 5, según el placer que le proporciona.
Trate de reducir el número de cigarrillos y, a la vista de las calificaciones anteriores, procure fumar sólo los que verdaderamente le dan placer.
Complique la obtención de cada cigarrillo: lleve una pitillera aparte, guarde la cajetilla en otro lugar, déjese el mechero en casa…
No compre tabaco, pida, vaya de gorrón… Eso le ayudará a fumar menos para no crearse enemistades entre sus compañeros y amigos.
No compre una cajetilla nueva hasta no acabar la anterior, no almacene paquetes ni cartones.
Cambie de marca y elija las que menos nicotina y alquitrán contengan.
SEGUNDO PASO
Fíjese una fecha para dejarlo: dentro de 15 días, el mes que viene, en su cumpleaños…, de manera que tenga tiempo de mentalizarse.
Comuníqueselo a sus compañeros, familiares… Todos deben saberlo y procurar apoyarle.
Tire todos los cigarrillos, no deje ninguno “por si acaso”.
TERCER PASO
Cada vez que sienta ganas de fumar, relea su lista con las razones para dejarlo.
Manténgase ocupado: vaya al cine, haga excursiones al aire libre…
Apúntese a una actividad deportiva: bicicleta, natación… al menos tres días por semana. Ver cómo consigue ir respirando mejor, le ayudará a perseverar.
Al principio, evite las situaciones que provoquen sus ganas de fumar: bares y todas aquellas que asocie con encender un cigarrillo.
Hágase a la idea de que la gente fumará a su alrededor, lo hace un 30% de la población, pero, si puede, prohíba fumar en su coche, en su despacho, en su casa…
No tome alcohol, porque le puede hacer olvidar sus buenos propósitos.
Mantenga las manos ocupadas: si está hablando con alguien y tiene ganas de fumar, haga pajaritas de papel, doble palillos…
Lleve chicles y caramelos encima, mejor sin azúcar.
Cuando sienta ganas de fumar, practique ejercicios de respiración profunda.
Hable con personas que lo hayan conseguido.
Guarde en una hucha el dinero del tabaco que se ahorra cada día para darse un capricho cuando lleve un año sin fumar: un viaje, por ejemplo. Usted se merece un premio.
Es normal recaer? Un adicto al tabaco debe considerar que lo es siempre, como un alcohólico, y no bajar la guardia en ningún momento. Si después de dejarlo da una calada o fuma un solo cigarrillo, por más que haya pasado tiempo, lo más probable es que vuelva a recaer. No es raro que un fumador haga dos o tres intentos antes de conseguir dejar su hábito para siempre.
Una recaída no significa abandonar
Si usted ha recaído, no se frustre: vuélvalo a intentar y confíe en que la próxima vez podrá abandonar el tabaco definitivamente.
Usted ya lo ha conseguido una vez y puede que a la siguiente lo logre; no tire la toalla.
Repita los pasos del plan para dejar de fumar.
No se sienta culpable.
De los errores se aprende: reflexione sobre qué le hizo sucumbir y así podrá evitarlo la próxima vez.
¿Por qué es tan difícil dejarlo?
El tabaco es una droga muy adictiva, que crea dependencia física y psíquica. Provoca cambios en el organismo, ya que la nicotina y otros de sus componentes son fuertemente adictivos. Pero también implica una serie de actitudes o costumbres, como la manera de encender el cigarrillo, de inhalar el humo, de sostener el pitillo… que crean un hábito, y los hábitos, ya se sabe, son muy difíciles de abandonar. Muchas acciones cotidianas se asocian al cigarro: por ejemplo, el café del desayuno, la espera del autobús, conducir, hablar por teléfono, charlar con los amigos, tomar una copa, sufrir un momento de tensión, aliviar una preocupación, relajarse…, son situaciones que no se conciben sin un cigarrillo en la mano. Romper esa asociación es terriblemente difícil.
Las ganas de fumar desaparecen
Puede que al principio de dejarlo le parezca imposible que llegue un día en que no sienta ese deseo, pero llegará, de verdad. Resista cada vez que se presente la ansiedad, en cinco minutos se le habrá pasado. Tendrá momentos débiles aproximadamente a la semana y a los tres meses de haberlo dejado, pero si aguanta estas primeras tentaciones, tiene grandes posibilidades de conseguirlo. El día en que no sienta ningún deseo de volver a fumar se sentirá realmente feliz.
¿Es verdad que se engorda al dejarlo?
Probablemente, pero el aumento de peso es un riesgo para la salud muy pequeño comparado con los perjuicios de fumar. No es aconsejable hacer dieta a la vez que se deja el tabaco, porque supone aún un mayor estrés; en vez de esto, haga ejercicio. También estará más irritable, tendrá dificultades para concentrarse, sentirá más ganas de comer, incluso puede que tosa más, se acatarre y le duela la cabeza… Es normal, su organismo tiene un síndrome de abstinencia por ser privado de la nicotina. En unas semanas se le pasará.
Webs de interés
www.vidasintabaco.com
una web con un programa on line gratuito para dejar de fumar, creado por iniciativa del Comité de Expertos para una Vida Sin Tabaco de Novartis Consumer Health y el Hospital Carlos III de Madrid.
www.vivesintabaco.com,
en la web de DKV Seguros: www.dkvseguros.com, hay un programa de ayuda, información, etc.
www.adeslas.es
la web de Adeslas cuenta con una completísima ayuda on line parar dejar el tabaco.
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