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La Organización Mundial de la Salud celebra el primer Día Mundial contra la Hepatitis. Su objetivo es concienciar a la población sobre las hepatitis virales y las enfermedades que causan, así como difundir los conocimientos científicos sobre esta enfermedad.
La celebración quiere centrar su atención en la necesidad de establecer medidas específicas, como:
- Incrementar la prevención, el cribado y el control de las hepatitis virales y las enfermedades asociadas.
- Ampliar la cobertura de la vacuna contra la hepatitis B e integrarla en los programas nacionales de inmunización.
- Coordinar la lucha mundial contra la hepatitis.
¿Qué es la hepatitis?
Se trata de una inflamación del hígado que impide su correcto funcionamiento. El hígado es un órgano vital que ayuda al organismo a digerir los alimentos, almacenar energía y eliminar toxinas. No podemos vivir si nuestro hígado no funciona.
La mayoría de las hepatitis están producidas por virus, pero también el consumo de drogas y alcohol puede provocarla. En otros casos es el propio organismo el que, debido a un mal funcionamiento, ataca sus propios tejidos.
Síntomas
En muchas ocasiones no hay ningún síntoma al principio. Las hepatitis más graves pueden ser asintomáticas incluso durante años. Otras veces, el individuo afectado se siente como si tuviera gripe, también puede haber cansancio, fiebre, pérdida de apetito, náuseas, vómitos y diarreas, orina oscura y heces pálidas, dolores abdominales o ictericia, esto es, color amarillento en la piel y la parte blanca de los ojos.
Cuando una persona sospecha que puede padecer hepatitis o que sin tener síntomas podría haberse contagiado de alguien que tiene el virus, debe acudir a su médico para que le prescriba un análisis de sangre y salir de dudas cuanto antes. El diagnóstico precoz es muy importante para iniciar un tratamiento y también para extremar las medidas que eviten el contagio a otras personas.
Tipos de hepatitis
Los virus A, B, C, D y E de la hepatitis causan infecciones agudas o crónicas que pueden desembocar en cirrosis y cáncer hepático. Estos virus representan un riesgo para la salud mundial.
Hepatitis A
- La hepatitis A se contagia a través de los alimentos o del agua contaminada por las heces de una persona con el virus.
- Se puede contraer al tomar un alimento preparado por alguien que tiene el virus y que no se ha lavado las manos correctamente después de ir al baño o de cambiar un pañal a un niño afectado.
- También es posible el contagio por mantener relaciones sexuales, orales o anales con una persona que tiene el virus.
La mayoría de las personas que padecen hepatitis A se recuperan sin problemas al cabo de unas cuantas semanas o meses. Los adultos suelen tener más dificultades de recuperación.
Aunque la enfermedad provoca una inflamación en el hígado, raramente da lugar a lesiones permanentes.
Existe vacuna contra este virus y es recomendable ponérsela si se va a viajar a países con bajas condiciones de salubridad.
Para prevenirla, es importante mantener una correcta higiene, lavarse las manos antes de preparar alimentos y siempre tras utilizar el baño o cambiar un pañal. No se debe beber agua del grifo si no hay seguridad de su correcto tratamiento. Evitar tener relaciones sexuales de riesgo.
Hepatitis B
- La hepatitis B se contagia a través del contacto con la sangre, el semen u otro líquido corporal de una persona infectada.
- Se puede contraer la hepatitis B si se tienen relaciones sexuales con una persona infectada sin usar preservativos, si se comparten agujas para uso de drogas, en transfusiones sin medidas de seguridad, al compartir un cepillo de dientes o una cuchilla con una persona infectada.
- También las embarazadas con hepatitis B pueden transmitir el virus a su hijo durante el parto.
El virus de la hepatitis B es unas 50 a 100 veces más infeccioso que el virus del sida.
Supone un importante riesgo laboral para los profesionales de la salud.
Es una enfermedad que requiere tratamiento médico. En ocasiones mejora espontáneamente al cabo de unos meses, pero en otras muchas puede hacerse crónica y, con el tiempo, dar lugar a que el hígado deje de funcionar.
Existe vacuna contra la hepatitis B. Se pone en tres dosis, es segura y resulta eficaz en el 95 % de los casos.
Hepatitis C
- La hepatitis C se contagia a través del contacto con la sangre de una persona infectada, se puede contraer al compartir agujas o pinchándose con una aguja que tenga sangre infectada.
- Algunos expertos alertan también contra las agujas utilizadas para hacer tatuajes, piercings y acupuntura.
- El nivel de control de las transfusiones de sangre y plasma es ahora muy elevado, pero así todo ocurre el contagio en ocasiones en algunos países con estándares más bajos de seguridad.
- También la madre infectada puede contagiarla a su hijo en el parto.
La hepatitis C no se transmite por la saliva ni por el aire.
Los afectados pueden no tener ningún síntoma durante muchos años. Generalmente la enfermedad no mejora, y además un alto porcentaje de infectados desarrolla cirrosis, cáncer de hígado, insuficiencia hepática. Los medicamentos ayudan, pero pueden darse graves efectos secundarios. La enfermedad puede requerir un transplante de hígado o ser mortal.
No existe vacuna.
Un grave problema
La OMS calcula que existen alrededor de 350 millones de personas con infección crónica por hepatitis B y unos 170 millones de personas infectadas crónicamente por el virus de la hepatitis C. Cada año mueren 350.000 afectados por hepatitis C.
Además de la hepatitis A, B y C, existen otros virus y agentes infecciosos D, E, F y G ya identificados. La hepatitis también puede provocarse por toxinas, por drogas, por determinados fármacos, por alcohol, por problemas médicos como los desórdenes metabólicos y otros.
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