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La hipertensión arterial está detrás de más de un tercio de las muertes por problemas cardiovasculares.
La enfermedad cardiovascular es la primera causa de muerte en España, y reducir este riesgo es un objetivo prioritario de salud pública.
Los problemas cardiovasculares son los que afectan al corazón, al cerebro y las arterias, y solo con reducir la tensión se lograría evitar el 40 por ciento de los ictus.
Un problema muy común
La hipertensión arterial es la elevación de la presión arterial por encima de los valores considerados normales, que son 140 mm Hg de máxima y 90 mm Hg de mínima.
La hipertensión puede no dar ningún síntoma hasta que ocurre algo realmente grave, como infarto de miocardio o angina de pecho, insuficiencia cardiaca y renal, hemorragia o infarto cerebral...
Muchas veces no se sabe qué provoca la tensión elevada, aunque en un gran número de casos se debe a herencia o antecedentes familiares, obesidad, consumo de alcohol y tabaco, dieta inadecuada, ingesta excesiva de sal, estrés o sedentarismo.
El problema de tensión afecta a más del 20 por ciento de los adultos a partir de los 40 años y al 50 por ciento a partir de los 65.
En verano baja la tensión
Cuando hace calor, la tensión es más baja que cuando hace frío. El calor provoca una vasodilatación para favorecer la bajada de la temperatura corporal y eso da lugar a una tensión arterial menor.
El frío, por el contrario, causa una vasoconstricción o estrechamiento de las arterias para evitar la pérdida de calor a través de la piel y eso hace que suba la tensión arterial.
Igualmente, cuando se practica ejercicio físico aumenta la presión para aportar mayor oxígeno al sistema muscular, pero después se produce una disminución que puede ser prolongada, por eso es importante que el ejercicio se practique de forma regular.
Algunas personas tienen subidas de tensión también por estrés, emociones adversas, dolor…
Costumbres relajadas
Salir de la rutina y caer en el relax de las vacaciones hace que los pacientes olviden su tratamiento. Según el Club del hipertenso, un 20 por de los pacientes interrumpen sus tratamientos farmacológicos, pero hay expertos que incluso afirman que 8 de cada 10 pacientes interrumpen total o parcialmente su medicación en época estival, lo que provoca una subida de tensión inmediata.
Como hemos visto, el calor produce generalmente una bajada de tensión, lo que, probablemente, lleva a que los pacientes crean que pueden bajar su medicación.
Hay que tener en cuenta que la bajada de tensión no es grave si no va acompañada de mareos u otros síntomas.
En vacaciones, los expertos recomiendan viajar con el tensiómetro doméstico y medirse la tensión al menos una vez por semana.
La alimentación
La hipertensión puede prevenirse, en primer lugar, con una alimentación adecuada. En el 15% de los casos, los especialistas creen que bastaría con modificar la dieta para disminuir considerablemente el riesgo cardiovascular.
Una alimentación completa y equilibrada debe ser baja en grasas. Se consideraque la composición de una dieta cardiosaludable debe ser:
- 30 % de grasas, repartidas en:
- 10 % de origen animal
- 10 % de grasas poliinsaturadas
- 10 % de aceites monoinsaturados
- 15% de proteínas.
- 60 % de hidratos de carbono, sobre todo cereales, patatas y legumbres.
- Es importante tomar bastante fibra.
- Las verduras, frutas, legumbres deben primar en la dieta.
- Hay que disminuir a menos de 5 gramos al día la cantidad de sal (los expertos dicen que basta con 2 g, es decir, lo que cabe en una cucharilla de moka rasada). Para dar sabor a las comidas, se puede recurrir a especias como la pimienta, el ajo, el limón…
- Conviene utilizar aceite de oliva.
- Es mejor cocinar en casa que comprar precocinados.
- Los lácteos, mejor desnatados.
- No conviene tomar conservas, embutidos, ahumados, encurtidos…
- El alcohol en exceso tiene muchas contraindicaciones, entre otras que disminuye la eficacia de algunos medicamentos contra la hipertensión. No conviene tomar más de dos vasos de vino diarios y no más de una copa de alcohol a la semana.
- No está demostrado que el café eleve la tensión; podemos tomar hasta tres tazas diarias.
El ejercicio físico
El ejercicio es vital como regulador de la presión arterial y como medida contra la obesidad (el sobrepeso es responsable de la hipertensión en el 50 por ciento de los casos). El ejercicio, además, disminuye el riesgo de diabetes y colesterol elevado. También tiene muchas otras ventajas: proporciona energía, ayuda a dormir mejor, aumenta la capacidad de trabajo...
La práctica debe ser regular, no hay que pegarse una paliza un día y descansar el resto de la semana. Lo ideal es realizar una actividad intensa durante 30 minutos y tres días por semana como mínimo.
No hay que pedirse más de lo que se puede dar, tengamos en cuenta nuestra edad y nuestra forma física.
Procuremos incrementar el movimiento en todos los ámbitos diarios: vayamos andando en vez de en coche siempre que sea posible, bajemos una parada antes del autobús o el metro y caminemos a buen ritmo hasta nuestro destino, subamos y bajemos las escaleras a pie en vez de utilizar el ascensor, planifiquemos actividades para el fin de semana como un paseo en bici, una excursión por el campo… que nos permitan realizar ejercicio al aire libre.
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