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“Actualmente se recomienda la práctica deportiva regular a las personas diabéticas pues, junto con la propuesta alimentaria y el tratamiento farmacológico, es uno de los puntos importantes de su tratamiento”, asegura el doctor Francisco Javier Morate, médico de los Servicios Médicos Sanitas-Real Madrid.
El deporte mejora el riego sanguíneo, aumenta el colesterol bueno y reduce la necesidad de insulina o antidiabéticos orales”, asegura el doctor Morate. El ejercicio es algo de lo que todos podemos disfrutar. Por tanto, no hay ninguna razón por la que los diabéticos no puedan correr, montar en bicicleta o jugar un partido de fútbol, siempre que se tomen las medidas oportunas.
Tipos de diabetes
La Diabetes Mellitus (DM) se define como el conjunto de trastornos metabólicos que afecta a diferentes órganos y tejidos, dura toda la vida y se caracteriza por un aumento de los niveles de glucosa en la sangre, conocido como hiperglucemia.
Según la Organización Mundial de la Salud, existen tres tipos principales de diabetes mellitus.
Tipo I. (dependiente de la insulina, también conocida como diabetes autoinmune y/o idiopática). Como el páncreas no produce o produce poca insulina, las personas con diabetes del tipo I deben inyectarse insulina para poder vivir. Menos del 10% de los afectados por la diabetes padecen el tipo I.
Tipo II. El cuerpo sí produce insulina, pero o bien no produce suficiente, o bien no puede aprovechar la que produce. El tipo II suele darse en adultos, normalmente a partir de los cuarenta años de edad.
Diabetes gestacional. Son todos aquellos casos de diabetes mellitus que se detectan por primera vez durante el embarazo. No se conoce una causa específica de este tipo de enfermedad pero se cree que las hormonas del embarazo reducen la capacidad que tiene el cuerpo de utilizar y responder a la acción de la insulina.
Dieta y ejercicio son inseparables
La entrada de hidratos de carbono ha de suplementarse con el mayor o menor gasto calórico por el deporte. La alimentación debe ser fraccionada (cada 3 a 4 horas) ya que, de esta manera, se evita una hipoglucemia. Además, la ingesta de alimentos deberá ajustarse a la acción de los medicamentos para el tratamiento de la diabetes, sean estos hipoglicemiantes orales o la acción de la insulina inyectada.
Para el doctor Francisco Javier Morate, “una alimentación equilibrada debe estar compuesta entre un 50 y un 60% de carbohidratos, entre un 10 y un 15% de proteínas y entre un 20 y un 30% de grasas”.
Los deportes más adecuados
Los deportes que utilizan preferentemente el metabolismo aeróbico, es decir,los de resistencia, son los más adecuados. Fútbol, atletismo (carreras de fondo), ciclismo, o natación son algunos ejemplos, ya que estos deportes no requieren gastos bruscos de energía sino esfuerzos mantenidos.
Según el doctor Morate, “practicar cualquier tipo de deporte supone una mejora del riego sanguíneo, un aumento del llamado buen colesterol y una disminución de la necesidad de insulina o antidiabéticos orales”.
La mayoría de los expertos coinciden, hoy en día, en que practicar un deporte de forma suave y regular trae importantes beneficios para el diabético, ya que contribuye a controlar los niveles de insulina que produce el cuerpo. Sin embargo, hay que prevenir los posibles riesgos que pueda acarrear la práctica de ejercicio físico para tratar de evitarlos y, si se producen, paliarlos con las menores repercusiones posibles.
Entre los efectos beneficiosos que la práctica del ejercicio físico tiene en las personas que sufren diabetes se encuentran:
- Fortalece los huesos y los músculos.
- Reduce el riesgo de cardiopatías y de algunos tipos de cáncer.
- Mejora el control de los niveles de insulina que produce el cuerpo.
- Mejora la coordinación, el equilibrio, la fuerza y la resistencia.
- Aumenta el nivel de energía.
- Contribuye a que la insulina desempeñe mejor su función, lo que ayuda a mantener las concentraciones de azúcar en sangre dentro de los límites saludables.
- Quema calorías, lo que ayuda a alcanzar y mantener un peso saludable.
A la hora de hacer ejercicio
Para evitar los problemas relacionados con la diabetes mientras se practica ejercicio conviene…
- Controlar el azúcar. El médico indicará cuándo comprobar la concentración de glucosa en sangre (es probable que sea necesario comprobarla antes, durante y después de hacer ejercicio).
- Tomar la dosis correcta de insulina. Existe la posibilidad de que el médico recomiende reajustar la dosis de insulina cuando se practique ejercicio o deporte. La insulina debe administrarse al menos una hora antes del ejercicio.
- Llevar una buena alimentación. Hay que consumir de 20 a 20 gramos de hidratos durante el ejercicio, en forma de bebidas o de alimentos sólidos en el intermedio o cada 30 minutos, especialmente si la intensidad es alta o la duración prolongada. Aumentar el consumo de alimentos tras el ejercicio, en función de la intensidad y duración de éste, con objeto de prevenir la hipoglucemia postejercicio. Si al acabar, la glucosa es menor de 100mg/dl, es recomendable consumir de 20 a 30 gramos de hidratos. Tener siempre a mano unos caramelos, zumos u otra fuente de hidratos de carbono de rápida absorción también es recomendable.
- Viajar con todo lo necesario. Si se sale de viaje, hay que llevar todo lo necesario para controlar la diabetes. Si se va a practicar ejercicio lejos de casa, no hay que olvidar incluir en la maleta los aparatos de medición, medicamentos, pulsera de alerta médica, información sobre dónde acudir en caso de emergencia y una copia del plan de control de la diabetes. Conviene acostumbrarse a guardar todos esos artículos en una bolsa especial para no tener que pensar en cogerlos uno a uno cada vez que hagamos el equipaje con el consiguiente riesgo de olvido.
- Informar a los entrenadores. Ellos deben saber quién tiene la enfermedad y conocer qué se necesita para su control antes, durante o después de hacer ejercicio.
- Tomar el control. El propio paciente tiene que dejar de hacer ejercicio o tomarse un respiro para picar algo, beber agua o ir al lavabo cuando lo considere necesario. También debería interrumpir la sesión de entrenamiento si no se encuentra bien o percibe cualquier signo de que algo va mal.
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