La estadísticas del Ministerio de Sanidad y Consumo dicen que el 37% de la población española mayor de 18 años tiene sobrepeso, el 30% presenta obesidad y el 1% padece obesidad mórbida. En los niños, la tasa de obesidad supera ya el 9 %.
¿Por qué engordamos?
Porque ingerimos más calorías de las que consumimos. Nuestro organismo convierte lo que comemos en energía. Cualquier acción, como hacer las labores de casa o caminar, requiere energía. La energía de los alimentos se transforma en lo que llamamos “calorías”. Si ingerimos más calorías de las que gastamos en la actividad diaria, se almacenarán en nuestro cuerpo en forma de grasa; si gastamos todas las calorías, nuestro peso será estable.
¿Cuál es la diferencia entre sobrepeso y obesidad?
Ambos términos significan que el peso de una persona es mayor de lo que se considera saludable para su estatura, pero el índice de masa corporal es mayor en el caso de la obesidad.
¿Cómo se calcula el índice de masa corporal en los adultos?
Es el resultado de dividir el peso en kilos entre el cuadrado de la altura en metros.
IMC= (Peso en kg) / (altura en metros x altura en metros)
Ejemplo:
70kg/(1.60 x 1.60)=27.3
Si el resultado está entre 18 y 25, es un índice saludable.
Si el resultado está entre 25 y 30, indica sobrepeso.
Si el resultado está entre 30 y 35, hay obesidad.
Si el resultado está entre 35 y 40, existe obesidad mórbida.
¿Y en los niños?
Será su pediatra quien, de acuerdo con sus tablas de desarrollo, establezca si existe sobrepeso.
¿Qué riesgos acarrea la obesidad?
Ser obeso aumenta el riesgo de padecer diabetes, enfermedades cardiacas, problemas respiratorios, hipertensión, hipercolesterolemia, trastornos hepáticos, derrames cerebrales, alteraciones de huesos y articulaciones, ciertos cánceres... Un índice de masa corporal superior a 35 duplica el riesgo de muerte.
¿Por qué es importante también la medida de la cintura?
La grasa corporal que se acumula en el área del estómago implica mayor riesgo de salud que la grasa que se acumula en las nalgas y los muslos. La medida de la cintura indica el riesgo de desarrollar enfermedad del corazón, hipertensión o hipercolesterolemia, diabetes de tipo 2... Los médicos consideran que hay riesgo por encima de los 101 cm en el hombre y 89 cm en la mujer. El lugar apropiado para medir la cintura es por debajo de las costillas y por encima del ombligo.
¿Qué da lugar a la obesidad mórbida?
No se sabe exactamente. Parece que se debe a una combinación de factores genéticos, ambientales, psicológicos, sociales y culturales que alteran la regulación del apetito y el metabolismo de la energía. La obesidad severa no se produce por una simple falta de control.
¿Cómo se puede perder peso?
Lo primero que hay que saber es que no resulta nada fácil. Por eso las revistas publican una nueva dieta cada semana, se lanzan al mercado miles de medicamentos y se abren sin parar clínicas de adelgazamiento. Pero difícil no significa imposible. Si hay personas que lo consiguen, usted no tiene por qué ser menos. Pida consejo a su médico de cabecera. En todas las compañías aseguradoras usted podrá acudir directamente al especialista endocrino para que valore su peso y establezca la dieta y el tratamiento adecuados.
¿Funcionan las dietas?
Sí, pero son difíciles de mantener y, a menudo, tras un tiempo, se recupera o incluso se supera el peso anterior. Por eso es más importante cambiar los hábitos de alimentación y aumentar la actividad física para siempre. En ocasiones, también es necesario seguir una psicoterapia.
¿Son eficaces los medicamentos para bajar de peso?
En algunos casos sí. Es preciso que el médico recete los más adecuados y que el paciente no tenga ningún factor de riesgo. No obstante, es frecuente engordar una vez que se suspende la medicación.
¿Qué hay de los remedios que se venden sin receta médica?
No se arriesgue. Pueden provocarle náuseas, palpitaciones, cambios de humor, ansiedad, hiperactividad, alteraciones psiquiátricas o efectos adversos muy graves, como convulsiones, derrames e incluso la muerte. Sea cauto y consulte con su médico.
¿Se hereda la obesidad?
Parece que sí en algunos casos. Lo que es seguro es que los niños copian el estilo de vida de sus padres: si estos se alimentan mal y se pasan el día en el sofá, ellos harán lo mismo.
¿Qué problemas acarrea la obesidad en los niños?
Trastornos graves de la autoestima y, por tanto, problemas de relación, en los estudios, familiares..., además de depresión y otras alteraciones psíquicas. El sobrepeso y la obesidad infantil suelen perdurar, con lo cual en la edad adulta aumenta el riesgo de complicaciones médicas.
¿En qué casos se recomienda recurrir a una intervención?
En aquellos casos de obesidad mórbida en los que el paciente no consiga adelgazar con dietas, ejercicio ni medicación.
¿Qué requisitos debe cumplir el candidato?
Ser mayor de 18 años y menor de 60.
Presentar una evolución de, al menos, 5 años de obesidad.
No padecer problemas mentales graves.
No ser alcohólico ni tener otras adicciones.
No ser bulímico ni anoréxico.
Haber fracasado repetidamente en los remedios convencionales para adelgazar: dietas, medicación, terapias de modificación de la conducta, ejercicio...
¿En qué consiste la intervención?
En modificar el aparto digestivo para reducir su capacidad de ingestión y la asimilación de alimentos.
¿Qué tipos de intervención existen?
Restrictiva. Se reduce la capacidad del estómago para almacenar y procesar los alimentos mediante la colocación de una banda o una anilla. Cuando el paciente come, tiene pronto la sensación de estar lleno. El estómago es más pequeño y a la vez restringe el paso de alimentos a la parte baja del estómago, que es donde se realiza la digestión.
Malabsortiva. Se coloca un by pass gástrico que altera el proceso de digestión al evitar el paso del alimento a través del duodeno. Se divide el estómago y se une a él el yeyuno, de manera que la comida no atraviesa el duodeno donde se absorben la mayoría de los nutrientes.
Mixta. Una mezcla de las dos anteriores, que restringe la capacidad del estómago mediante una banda, pero sin seccionar ni inutilizar una parte del estómago, y a la vez coloca un by pass duodenal evitando la absorción de parte de los nutrientes.
¿Qué tipo de operación es mejor?
El cirujano decidirá la más adecuada, informará al paciente de su técnica, los inconvenientes y ventajas de cada caso, los riesgos, etc.
¿Se hace mediante laparoscopia o cirugía abierta?
Generalmente, con laparoscopia; en muy pocos casos será necesario recurrir a la cirugía abierta. La laparoscopia reduce las molestias posoperatorias, el tiempo de intervención y apenas deja cicatrices. Las incisiones que se practican para acceder al abdomen son muy pequeñas.
¿Tiene riesgos?
Sí, toda cirugía los tiene, pero no hay que olvidar que la obesidad también es grave porque provoca hipertensión, diabetes, artritis... y, generalmente, una mala calidad de vida.
¿Hay que seguir una dieta tras la operación?
Sí. Normalmente, se empieza con dieta blanda y se van incorporando los alimentos poco a poco, hay que masticar bien y comer despacio. Además, suelen prescibirse medicamentos y complementos dietéticos durante un tiempo. El obeso debe considerar que, aunque ya no tenga sobrepeso, es un enfermo crónico, que debe vigilar su peso para siempre.
¿Con qué ritmo se pierde peso?
Depende de cada persona y del tipo de operación. Suelen perderse unos cinco kilos mensuales y establilizarse en un buen peso después de dos años.
CAMBIAR LOS HÁBITOS ES MEJOR QUE HACER DIETA
Sea realista. No intente cambiar todos sus hábitos de la noche a la mañana, porque no lo conseguirá y se sentirá defraudado. Empiece por suprimir sólo algunas cosas: las bebidas carbonatadas, los postres dulces, los bollos...
Si tiene que alternar, la mejor idea es un zumo de tomate o una cerveza sin alcohol.
Incremente la ingestión de alimentos saludables: verduras, frutas... y reduzca las grasas.
Coma tranquilo, siempre sentado a la mesa y sin ver la televisión. Haga cinco comidas diarias, no copiosas, y nunca se salte el desayuno.
Llene su plato menos de lo habitual.
Deje de comer antes de estar saciado, no espere hasta tener la sensación de “no puedo más”.
No tiene por qué acabárselo todo, piense que pierde más desperdiciando una pequeña cantidad de comida que ingiriendo de más a costa de su salud.
Si come en un restaurante, recuerde que le cobrarán lo mismo si queda algo en el plato que si lo deja vacío. Si le da pena no terminar su ración, pida que se la pongan para llevar.
Coma por hambre, no porque “es la hora” o porque está aburrido o para variar de actividad.
Elabore una lista de la compra inteligente, no eche al carro lo primero que se le antoje, lea los ingredientes y rechace los productos que contengan más grasa.
Vaya al supermercado con el estómago lleno.
En la medida que pueda, cocine cosas simples usted mismo en vez de comprar comida preparada. Cambie los fritos por asados.
Reduzca progresivamente la cantidad de azúcar que utiliza en su café u otros alimentos.
Pásese al pan, galletas, arroz, pastas... integrales.
No tome zumos de frutas industriales, ingiera frutas frescas completas.
Coma con agua.
Sea perseverante. Si un día se salta sus normas, no se frustre; retómelas la vez siguiente.
AUMENTAR LA ACTIVIDAD
Cualquier actividad, por leve que sea, es mejor que tirarse en el sofá.
Camine diez minutos más cada día.
Aparque su coche un poco más lejos, en lugar de dar vueltas y vueltas hasta encontrar una plaza cercana.
Bájese una parada antes en el metro o el autobús, o tómelos una parada después.
Suba las escaleras en lugar de utilizar el ascensor o, al menos, bájese un piso antes del suyo.
Haga más cosas en la casa: arreglar armarios, bricolaje, pasar la aspiradora, cuidar las plantas...
Apúntese a alguna actividad que le guste y, a ser posible, con su pareja o un amigo, de manera que se sienta más motivado a no faltar: danza del vientre, baile de salón, tenis, bicicleta...
Levántese para cambiar de canal en lugar de utilizar el mando a distancia.
Limite su tiempo ante la tele, el ordenador, etc.
Ponga un perro en su vida, así se obligará a sacarle un par de veces al día y a pasear con él.
Compre una bici estática, una cinta o un aparato de steps para moverse mientras ve la tele.
Programe actividades para el fin de semana (excursiones, paseos...).
No tome vacaciones de tumbona; practique el ping-pong, haga senderismo o juegue con las palas de playa y el frisbee.
Hágase con un podómetro para ver cuánto camina y vaya aumentando las distancias.
Si un día se queda tirado en el sofá, no se desanime; retome su actividad cuanto antes.
¿CÓMO EVITAR EL SOBREPESO INFANTIL?
Predicar con el ejemplo: los padres deben alimentarse de forma saludable y sin excesos y llevar una vida activa.
Levantar a los niños con tiempo para que puedan desayunar bien.
No obligarles nunca a comer. Dejar que ellos se sirvan y que decidan cuándo no quieren más.
No utilizar la comida como premio o castigo.
Informarles sobre la alimentación sana y no entrar en valoraciones sobre la apariencia física.
Comer en familia y en casa, haciendo de ese momento un rato distendido y placentero, dándoles ejemplo en cuanto a alimentos, raciones, etc.
Planificar actividades familiares fuera de casa: excursiones, patinaje, recorridos en bici...
Limitar el tiempo que los niños pasan delante de la tele, el ordenador o los videojuegos.
Siempre que sea posible, caminar con ellos para ir al cole o al supermercado, en vez de coger el coche.
Beber sólo agua con las comidas.
Las patatas fritas, los bollos, las chucherías deben tomarse de forma excepcional.
Cocinar las verduras y presentar las frutas de forma atractiva.
Webs de interés
http://www.seco.org
Pertenece a la Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad, sin ánimo de lucro, fundada por cirujanos españoles dedicados a tratar a pacientes con obesidad severa.
http://www.ivci-cirugiaobesidad.com/
Web del Instituto Valenciano de Cirugía Integral y el grupo Quirón, con explicación completa de las técnicas quirúrgicas, ventajas e inconvenientes de cada una.
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