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Un informe de los servicios de urgencias de los hospitales de Sanitas en Madrid La Moraleja y La Zarzuela afirma que en verano la gente recurre más a este servicio, generalmente por patologías relacionadas con la época estival.
Estos dos hospitales atendieron 38.000 urgencias en el pasado verano, y en este ya van 25.000 casos. Sin embargo, aunque el número de urgencias aumenta, disminuye el de ingresos porque suelen ser casos menos graves.
El peor mes
Julio es uno de los meses de mayor actividad y por eso se mantiene como el resto del año o incluso se incrementa el número de trabajadores. En algunos casos se refuerza la plantilla, sobre todo en la franja de tarde-noche, ya que a partir de las ocho de la tarde es cuando aumenta significativamente el número de pacientes.
Por tipo de pacientes, hay más entre los 20 y los 50 años, sin problemas de salud previos de importancia.
Las consultas más frecuentes se deben a los cambios de hábitos y a las altas temperaturas, que provocan mayor número de enfermedades digestivas de tipo gastrointestinal de origen vírico o por intoxicaciones alimentarias, con diarreas o vómitos.
También se dan en mayor medida las infecciones urinarias, los cólicos nefríticos o las lesiones relacionadas con actividades ligadas al tiempo libre como esguinces, roturas, o quemaduras solares.
La distribución de casos según las especialidades durante el pasado verano fue de un 63 % en urgencias de adultos, un 27 % en pediatría y un 9 % en ginecología.
Si se puede evitar...
Los servicios de urgencias están para tratar las urgencias y es una irresponsabilidad que puedan colapsarse por acudir sin verdadera necesidad. Pero muchos de los problemas que nos llevan hasta las urgencias pueden resultar fatales, por lo que lo más adecuado es prevenir. Los consejos de los expertos son:
Golpe de calor. Puede causar la muerte o importantes secuelas. Hay que reducir la exposición al sol evitando los momentos más calurosos (entre las 11 y las 17 horas) e intentar estar en zonas con aire acondicionado al menos 2 o 3 horas al día. No practicar deportes en las horas de más calor. Estas indicaciones son aún más importantes en ancianos.
Deshidratación. Ingerir líquidos con frecuencia a lo largo de todo el día, se recomienda tomar unos dos litros diarios de agua. No consumir alcohol, bebidas con cafeína o muy azucaradas. Estar atentos para ofrecer agua a los bebés, niños y personas mayores.
Alimentos. Extremar las medidas de higiene y seguridad, puesto que con el calor proliferan las bacterias. Conservar los alimentos bien refrigerados. Evitar comer alimentos crudos y siempre extremar la higiene durante la preparación. Es necesario conservarlos siempre a la temperatura correcta y alcanzar la temperatura adecuada en la cocción (mínimo de 65ºC). Evitar comidas muy abundantes y calientes. Se recomienda aumentar la ingesta de verduras y frutas con el fin de incrementar el aporte de sales minerales.
Protección solar. Utilizar cremas fotoprotectoras, con un factor de protección adecuado al fototipo cutáneo, de al menos un 15-20, que deberá ser mayor en niños y personas con la piel clara.
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