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Según ha publicado recientemente la revista Jano, los españoles vamos a engordar una media de 3 a 5 kilos en estas fechas.
Vivir siempre de manera saludable, todos los días de nuestra vida, constituye el mejor hábito que podemos adquirir y una buena lección para quienes nos rodean, sobre todo si son nuestros hijos.
En estas fechas también hay que cuidarse y no establecer paréntesis, porque los excesos se pagan y pueden traer consecuencias.
A la mesa
La compra. Vayamos a hacer la compra con una lista y compremos solo lo necesario para elaborar el menú que tenemos pensado. La alimentación sana empieza en el supermercado.
Cantidades justas. No nos excedamos en cantidades ni en presentar un gran número de platos. No hay por qué impresionar a los comensales, que terminarán con pesadez de estómago si pretenden probarlo todo, en lugar de con el buen recuerdo de un sabroso pescado o carne.
Sin reservas. No nos reservemos para la gran cena o la copiosa comida. Previamente, podemos tomar un tentempié saludable que nos sacie un poco, como un queso sin grasa, una zanahoria, una fruta…, y así no devoraremos un menú lleno de sal, grasas y calorías.
Respetar los horarios. Si hablamos de la cena, que sea pronto; no retrasemos la hora para poder hacer una buena digestión. Si la noche se alarga, se puede volver a servir un melón troceado, unas fresas, uvas… ya de madrugada.
Menús que todos agradecen. Planifiquemos menús donde primen los alimentos saludable: carnes magras, pescados blancos..., y cocinemos de manera sencilla: asados, ensaladas, cocción al vapor, marinados…
Entrantes sanos. Una sopa de entrante es una buena opción. Las ensaladas son bien recibidas por todo el mundo, admiten una enorme variedad de ingredientes, desde los más sencillos a los más sofisticados, diversos aderezos y siempre resultan atractivas y vistosas.
Bebidas. Huyamos de las bebidas y zumos edulcorados. Si tomamos vino o cerveza, debe ser con moderación. Después de uno o dos vasos, pasemos al agua.
El agua es lo mejor. En las reuniones sociales, a veces bebemos cuando no sabemos qué hacer con las manos o damos sorbos de forma automática. Probemos a servirnos un vaso de agua con hielo y una rodajita de limón, o a tomar agua con gas. Entre horas, acordémonos de beber agua.
Pequeñas raciones. Si queremos probar de todo en las comidas especiales, hagámoslo, pero siempre en pequeñas raciones.
La sal no es buena. Procuremos no abusar de la sal y demos sabor a la comida con condimentos más saludables, como el vinagre, limón, pimienta…
Lácteos desnatados. Yogures, cremas, leche... siempre desnatados.
La fruta, un valor seguro. Antes de los postres dulces, sirvamos frutas apetecibles, como piña, papaya, uvas, mandarinas… que favorecen la digestión. Las frutas bien presentadas, la macedonia o una variedad de piezas ya cortadas y preparadas formarán un postre muy saludable y enormemente atractivo.
Infusiones digestivas. Ofrezcamos infusiones suaves como colofón de la comida, porque son protectoras del aparato digestivo.
Menos turrón y más actividad. Cuidado con las sobremesas que se alargan delante de las fuentes de turrones, mazapanes, licores… Podemos proponer una actividad como alternativa: dar un paseo para ver el belén local, por ejemplo, o ir a tomar una infusión en un local público (andando, por supuesto).
Varias comidas al día. Hacer cuatro o cinco comidas diarias, ligeras, es más saludable que hacer una o dos copiosas, pero cuidado, comer a menudo no es picotear a todas horas.
Al día siguiente
Día de descanso. Tras una comida copiosa, hagamos dieta saludable al día siguiente a base de ensaladas, verduras, caldos, frutas… para dar un respiro al organismo sobrecargado.
El desayuno es imprescindible. No dejemos de desayunar aunque nos sintamos mal: un yogur con cereales, fruta… Hay que abordar el día comiendo lo necesario. Ayunar es perjudicial, y los expertos dicen que incluso engorda. No debemos saltarnos ninguna comida.
Deporte para todos. En estas fechas, en las que solemos tener algún día de vacaciones, programemos actividades deportivas en familia o con amigos: un excursión en bici, un paseo por el campo, salir a correr, ir a la piscina… No nos apalanquemos en casa sin movernos.
Propósito de la enmienda. Si nos hemos pasado, tampoco hay por qué sentirse mal, sobre todo porque ya no tiene remedio, pero hagamos el firme propósito de celebrar sin excedernos en la siguiente ocasión.
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