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El doctor Manuel Chamorro, médico de la cantera de los servicios médicos Sanitas-Real Madrid, afirma que no está demostrado que la práctica deportiva intensa influya directamente en la reducción de la estatura final de un adulto, pero que, por el contrario, sí está probado que favorece el correcto desarrollo de sistemas fisiológicos tales como el cardiovascular y el pulmonar, que fortalece el sistema músculoesquelético y que "los niños que mantienen una actividad física regular, tienen mejor integración social y menos riesgo de adquirir hábitos poco saludables, como el consumo de alcohol y tabaco".
Cuándo empezar
Desde que nacen, hay que favorecer en ellos el movimiento, las actividades al aire libre, los juegos físicos… Pero es hacia los siete años cuando puede establecerse el mejor momento para iniciarlos en la práctica regular de alguna actividad deportiva, porque a esta edad les interesan las reglas y les gusta competir y rivalizar con los demás.
Ventajas de todo tipo
El deporte es educación física, pero también moral. La actividad deportiva tiene otras muchas ventajas, además de las meramente físicas.
- Les permite socializarse, negociar entre ellos, aprender a respetar turnos y reglas establecidas.
- Les ayuda a vencer la timidez.
- Les facilita el canalizar su agresividad y sus impulsos sin violencia, de la manera adecuada, defendiendo sus intereses, con asertividad y sin concesiones.
- Les enseña a respetar a los demás: ser rival no es lo mismo que ser un enemigo.
- Les muestra las ventajas de cooperar y trabajar en equipo.
- Les enseña a perder, o lo que es lo mismo: aceptar la frustración, algo muy necesario en la vida.
- Les transmite el valor del esfuerzo: para conseguir un fin, hay que trabajar y luchar por ello.
- Les enseña a resolver situaciones y diseñar estrategias.
- Les enseña a ganar con elegancia, sin humillar al perdedor.
- Les da lecciones de humildad: cuando el otro es mejor no queda más remedio que asumir nuestra inferioridad, pero eso supone un estímulo para aprender y mejorar.
- Les gratifica: el éxito es la mejor recompensa.
- Les inculca hábitos necesarios, como el respeto por los horarios.
- Les instruye en la importancia de la responsabilidad.
- Les enseña a cuidar de sí mismos, a valorar la higiene y la salud.
Beneficios físicos
Hacer deporte mejora la coordinación, el desarrollo físico, el crecimiento, la percepción y ayuda a corregir tanto dificultades físicas como psíquicas. Por ejemplo, mejora la dislexia y los problemas motrices. Hay una gran diferencia entre los niños que practican deporte y los que no, tanto en el manejo del cuerpo como en sus habilidades y destrezas físicas. Practicar deporte durante la infancia también tiene otros beneficios a largo plazo, porque reduce el riesgo de ser un adulto sedentario.
En su justa medida
Pero todas estas ventajas solo se dan cuando el deporte se practica sin excesos. En ningún momento debemos forzar a un niño a competir ni a entrenarse para ser un campeón. Lo contrario puede provocar problemas físicos por sobrecarga muscular o incluso un desarrollo inadecuado.
Los padres tienen que velar para que el deporte que practican sus hijos sea educativo, sin forzarles a competir a toda costa, cuidar lo que dicen y cómo lo dicen, mantener la actividad en su justa medida y siempre dentro de los límites de la deportividad y el respeto a los demás.
Lo que más les conviene
Para elegir hay que ver qué le gusta al niño, así nos aseguramos su motivación. Pero a modo de orientación...
- Si tiene buena coordinación: voley, fútbol, balonmano, tenis, danza, patinaje.
- Si es muy inquieto o hiperactivo: natación, atletismo.
- Si tiene gran capacidad de esfuerzo: gimnasia deportiva, artes marciales.
No les gusta
Hay niños que parece que han nacido para estar en el sofá. Preguntémonos si no será que han salido a nosotros y empecemos por modificar nuestra propia actitud.
Es muy importante que hagan actividades físicas. Tenemos que encontrar una que les motive, porque hay miles de posibilidades: juegos malabares, natación, baile, judo, montar a caballo…
También debemos hacer actividades familiares con regularidad, como senderismo, montar en bici, ir a patinar, acudir a la piscina durante todo el año, remar, escalar... Aprovechemos el verano para jugar en la playa y las piscinas.
Es preferible que cambien de actividades y que no se especialicen muy pronto en una sola, que vayan probando; aunque si un niño encuentra algo que le apasiona, no hay por qué apartarle de la actividad.
Quieren competir
Algunos deportes requieren su inicio en edades muy tempranas, como la gimnasia deportiva, la natación, el patinaje artístico, los saltos de trampolín y los que exigen una gran destreza técnica y el desarrollo de unas cualidades físicas sobresalientes. En esos casos, si el niño quiere, podemos permitir que avance en lo que le gusta, pero siempre poniéndole en manos de un buen entrenador que prime su desarrollo integral y no sus logros en el podio. |