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La irritación de ojos se produce generalmente por alguna deficiencia en la vista, por cansancio o por agentes externos que la provocan, como puede ser el polvo, la contaminación, el humo, las partículas o cuerpos extraños, alergias, enfermedades… En verano la irritación de ojos es más frecuente sobre todo por el sol y el agua.
Ojos ‘inyectados en sangre’
El característico aspecto de ojos rojos, como «inyectados en sangre«, se debe a que los vasos sanguíneos de la esclerótica (la parte blanca) se agrandan y dilatan por alguna causa irritante, y entonces se produce ardor, picor y lagrimeo.
Las causas son muchas:
- Alergias a polen, pelo de animales, fármacos, ácaros…
- Consumo de alcohol o hachís.
- Falta de sueño.
- Fatiga del ojo provocada por leer con poca luz, conducir muchas horas, pasarse en ver la televisión, coser, permanecer ante la pantalla del ordenador o la videoconsola…
- Problemas visuales no corregidos: miopía, presbicia…
- Uso de lentillas durante periodos muy prolongados.
- Esfuerzos físicos.
- Catarros, gripes…
- Cosméticos y cremas inadecuadas o alergénicas.
- Exposición al sol.
- Infecciones de todo tipo, producidas por bacterias, virus y hongos.
- Conjuntivitis o inflamación de la conjuntiva, la membrana que cubre el ojo.
- Blefaritis, inflamación de los folículos de las pestañas u orzuelos.
- Úlceras corneales.
- Inflamación de la úvea.
- Contemplar un proceso de soldadura sin protección…
Síntomas frecuentes
Enrojecimiento, picazón, ardor, lagrimeo, sensibilidad a la luz, sensación de tener un objeto extraño alojado dentro, secreciones blanquecinas o transparentes, dolor o inflamación de párpados… En general, no suele ser más que una molestia sin que ocurra nada serio, pero conviene acudir al médico por si acaso para que diagnostique el problema y recete el tratamiento oportuno.
Las medidas de prevención
Corregir las deficiencias visuales con lentes adecuadas que mejoren la visión y aporten comodidad a los ojos.
No pasar mucho tiempo ante el ordenador, los videojuegos, leyendo o viendo la televisión.
No esforzar la vista en condiciones de baja luz.
Algunas personas tienen sequedad en los ojos en espacios con poca humedad, aire acondicionado o calefacciones; es importante usar lágrima artificial, un suero salino de venta en farmacias que aporta comodidad e hidratación.
No utilizar lentes de contacto en situaciones de sol, calor, baños, sequedad ambiental… porque hay más riesgo de contraer infecciones.
Usar gafas de sol homologadas, más claras o más oscuras, para proteger los ojos no solo de los rayos solares, sino también del viento, las partículas que puedan dañar los ojos o los accidentes, como una rama cuando se camina por el campo, un golpe yendo en bicicleta…
Comprar gafas de sol homologadas también a los niños.
Recordar que las gafas de sol pueden llevar cristales graduados para mayor comodidad, seguridad y protección.
Bañarse solo en aguas de higiene garantizada.
El agua de mar y las piscinas puede irritar los ojos a personas predispuestas a ello, tanto por su concentración de sal como de cloro. Existen gafas especiales de nadador que proteger y evitan infecciones.
Si entra un cuerpo extraño en el ojo, no hay que frotar, porque podemos agravar el problema. Si no es posible extraer el cuerpo con la esquina de un pañuelo limpio, podemos poner el ojo bajo el chorro de agua y esperar a que salga. Si el problema persiste, hay que acudir a un médico para que extraiga la partícula, porque puede estar incrustada en la córnea.
Nunca debemos aplicar un colirio por nuestra cuenta; solo el médico puede recomendar el adecuado en cada caso.
La conjuntivitis puede ser contagiosa
Los ojos enrojecidos y con picazón pueden deberse a una conjuntivitis causada por virus, bacterias o alergias. La conjuntivitis viral es mucho más frecuente que la bacteriana. Puede ser muy contagiosa dependiendo del agente que la produzca, por eso es importante tomar algunas medidas:
- Tirar a la basura los pañuelos cada vez que se utilicen.
- Tener una toalla exclusiva y cambiarla a menudo.
- No compartir maquillaje.
- No compartir almohadas ni sábanas.
- Lavarse las manos con frecuencia.
- No tocarse los ojos.
- Reemplazar los cosméticos a menudo; es mejor comprar envases pequeños de cremas y no compartirlas.
- Limpiar las lentillas con productos específicos cada día y mantener los estuches limpios.
- En caso de necesitar algún tratamiento, lavarse las manos antes y después de aplicarlo. Si hay que echar gotas, no tocar el ojo con el envase del colirio o la pomada.
Las pequeñas molestias pueden aliviarse con compresas de agua fría o suero salino de venta en farmacias, pero no debe aplicarse manzanilla ni otros remedios caseros. En caso de dolor, inflamación o rojeces que persisten o alteraciones en la visión, hay que acudir al médico cuanto antes.
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