|
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que alrededor de 2 millones de personas podrían morir cada año por alguna causa atribuible a la contaminación atmosférica. La mayor parte se producirían en los países en desarrollo donde las altas concentraciones de partículas se asocian con 300.000 defunciones prematuras anuales en Europa y 21.000 a la contaminación por ozono.
Creciente contaminación química
Los expertos que han colaborado en la realización del estudio auspiciado por DKV y la Fundación Ecología y Desarrollo (Ecodes) señalan que el medio ambiente está sometido a una creciente contaminación química, que afecta directamente a nuestra salud. Partículas como las PM10 (gruesas o de menos de 10 micras), que suelen tener un importante componente natural, y las PM2,5 (partículas finas), que son más tóxicas, son algunos de los principales contaminantes, como también el dióxido de azufre (SO2) y la mayoría de las combustiones que producen óxidos de nitrógeno (NO y NO2). Otros gases como el monóxido de carbono (CO) y los compuestos orgánicos volátiles (COV), como el benceno, contribuyen, asimismo, a la contaminación atmosférica. Entre los contaminantes secundarios, destaca el ozono troposférico (O3), que puede encontrarse en concentraciones elevadas incluso en zonas alejadas de las fuentes de emisión.
Efectos sobre la salud
En general los principales efectos de la contaminación atmosférica en la salud van desde alteraciones pulmonares leves, graves y crónicas y problemas de índole cardíaca, hasta el aumento del número de muertes por inhalación continua de aire insalubre. Pero es importante saber que cada sustancia química tiene su propio efecto sobre la salud para poder atajar el problema en su origen, como explica la OMS en su página web respecto a las PM, el ozono a nivel del suelo, el dióxido de nitrógeno o el dióxido de azufre.
Respirar polvo
Las PM o párticulas en suspensión, afectan a más personas que cualquier otro contaminante y sus principales componentes son los sulfatos, los nitratos, el amoníaco, el cloruro sódico, el carbón, el polvo de minerales y el agua. La exposición crónica a estas partículas, o lo que es lo mismo, respirar este polvo nocivo, aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares y respiratorias, así como de cáncer de pulmón. Según datos de la OMS, la mortalidad en ciudades con niveles elevados de contaminación supera entre un 15 por ciento y un 20 por ciento la registrada en ciudades más limpias. Incluso en la UE, la esperanza de vida promedio es 8,6 meses inferior debido a la exposición a las PM2.5 generadas por actividades humanas.
Niebla tóxica
El ozono a nivel del suelo –que no debe confundirse con la capa de ozono en la atmósfera superior– es uno de los principales componentes de la niebla tóxica. Éste se forma por la reacción con la luz solar (fotoquímica) de contaminantes como los óxidos de nitrógeno (NOx) procedentes de las emisiones de vehículos o la industria y los compuestos orgánicos volátiles (COV) emitidos por los vehículos, los disolventes y la industria. Los niveles de ozono más elevados se registran durante los períodos de tiempo soleado. El exceso de ozono en el aire puede producir efectos adversos de consideración en la salud humana. Puede causar problemas respiratorios, provocar asma, reducir la función pulmonar y originar enfermedades pulmonares. Actualmente se trata de uno de los contaminantes atmosféricos que más preocupan en Europa. Diversos estudios europeos han revelado que la mortalidad diaria y mortalidad por cardiopatías aumentan un 0,3 y un 0,4 por ciento respectivamente con un aumento de 10 µg/m3 en la concentración de ozono.
El problema de la combustión
Las principales fuentes de emisiones antropogénicas de NO2 (dióxido de nitrógeno) son los procesos de combustión (calefacción, generación de electricidad y motores de vehículos y barcos). También es la fuente principal de los aerosoles de nitrato. Estudios epidemiológicos han revelado que los síntomas de bronquitis en niños asmáticos aumentan en relación con la exposición prolongada al NO2 , y la disminución del desarrollo de la función pulmonar también se asocia con las concentraciones de este elemento registradas actualmente en ciudades europeas y norteamericanas.
Aire ácido, lluvia ácida
Los estudios indican que un porcentaje de las personas con asma experimenta cambios en la función pulmonar y síntomas respiratorios tras períodos de exposición al SO2 (dióxido de azufre) de tan sólo 10 minutos. Se trata de un gas incoloro con un olor penetrante que se genera con la combustión de fósiles (carbón y petróleo) y la fundición de menas que contienen azufre. La principal fuente antropogénica del SO2 es la combustión de fósiles que contienen azufre usados para la calefacción doméstica, la generación de electricidad y los vehículos a motor. El SO2 puede afectar al sistema respiratorio y las funciones pulmonares, y causa irritación ocular. La inflamación del sistema respiratorio provoca tos, secreción mucosa y agravamiento del asma y la bronquitis crónica; asimismo, aumenta la propensión de las personas a contraer infecciones del sistema respiratorio. Está constatado que los ingresos hospitalarios por cardiopatías y la mortalidad aumentan en los días en que los niveles de SO2 son más elevados. En combinación con el agua, el SO2 se convierte en ácido sulfúrico, que es el principal componente de la lluvia ácida que causa la deforestación.
Efectos económicos
Hay que tener en cuenta también el costo económico que supone el aumento de las visitas médicas, ingresos hospitalarios y tratamientos médicos por los efectos del aire contaminado. En este sentido el informe DKV-Ecodes destaca que, a medida que los efectos son menos graves, el porcentaje de población afectada es mayor y que existen grupos más vulnerables, como son los niños, a quienes la mala calidad del aire puede afectar la función pulmonar, agravar el asma y causar síntomas como tos y bronquitis crónicas. Otros grupos sensibles son las personas que sufren patologías respiratorias, cardiovasculares o diabetes, así como las de edad avanzada con enfermedades crónicas.
El tráfico rodado , principal fuente contaminante
La principal causa de contaminación atmosférica en ambientes urbanos es el tráfico (en las ciudades españolas, supone entre un 40 y un 60 por ciento). El 50 por ciento de las emisiones de NOx (óxidos de nitrógeno) en zonas urbanas se produce por la combustión de vehículos, influyendo en los niveles de ozono. También se emiten diferentes metales por la combustión de hidrocarburos y por desgaste de frenos y ruedas. Geográficamente, la topografía urbana y el clima del sur de Europa hacen que la emisión del tráfico produzca mayor impacto en los niveles en el aire respecto al centro y norte de Europa.
La construcción también contamina
Por otro lado, las actividades de construcción y demolición constituyen otra fuente importante y muy poco conocida de contaminación del aire en zonas urbanas, siendo los principales contaminantes las PM10 y los NOx, ligados al tráfico de vehículos pesados y maquinarias diversas.
Estrategias para la mejora de la calidad del aire en zonas urbanas
Ante la gravedad de las consecuencias que producen en la salud los contaminantes atmosféricos, DKV y Ecodes alertan sobre la necesidad de una rigurosa toma de medidas reguladoras tanto del tráfico rodado como de las actividades de construcción y demolición. Se trataría tanto de medidas tecnológicas como no tecnológicas:
Medidas para el tráfico rodado:
- Restricciones de tráfico
- Delimitación de amplias zonas peatonales
- Mejora del transporte público
- Impulso a los vehículos ecológicos y carriles bus y de alta ocupación
- Restricciones de la velocidad
- Renovación del parque de vehículos.
- Cumplimiento de las normas de emisiones Euro
- Uso de motores de gas natural y gases licuados de petróleo, híbridos, eléctricos y de hidrógeno
- Mejora del combustible y el tratamiento de gases y filtros de partículas, entre otras.
Medidas para la construcción y demolición
- Comenzar la obra contra el viento dominante
- Cubrir las zonas finalizadas con vegetación
- Evitar la quema de materiales
- Oponer barreras resistentes al viento
- Controlar la formación de barro
- Reducir la altura de desplome de los materiales en demoliciones
- Usar aspersores de agua para reducir el polvo
- Cubrir correctamente las cajas de los camiones
El Observatorio DKV de Salud y Medio Ambiente
El Observatorio DKV de Salud y Medio Ambiente es una iniciativa de DKV Seguros y la Fundación Ecología y Desarrollo (Ecodes) cuyo objetivo es el estudio y análisis de las últimas investigaciones realizadas en materia de salud y medio ambiente. El Informe Contaminación Atmosférica y Salud es la segunda publicación de una serie que se elabora cada año para analizar alguno de los temas identificados como de estudio por el programa SCALE de la Unión Europea. En la elaboración de la segunda edición del Observatorio DKV de Salud y Medio Ambiente han participado reconocidos especialistas españoles en el ámbito de estudio: Julio Díaz, Cristina Linares, Ferran Ballester, Elena Boldo y Xavier Querol.
|