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Los autores del estudio compararon datos de expedientes de defunción de mujeres que gracias a las políticas de salud de su localidad habían tenido la posibilidad de ser evaluadas con mamografía desde los cuarenta años, con lo de mujeres cuyos municipios atendieron la prevención de cáncer de mama con mamografía a partir de los cincuenta años.
Al parecer, cuando las autoridades suecas recomendaron en la década de los ochenta hacer mamografías a todas las mujeres mayores de 50 años, cerca de la mitad de los gobiernos locales decidieron adelantar esta recomendación a los 40. Esta coyuntura propició que más de un millón de mujeres se incluyeran en el estudio, a las que se les hizo un seguimiento que se ha prolongado durante 16 años.
Mejor a partir de los 40
Para los autores de la investigación los resultados del estudio evidencian la importancia de realizarse pruebas mamográficas anuales a partir de los cuarenta, ya que se ha podido comprobar una reducción de la mortalidad por cáncer de mama del 29 por ciento en las mujeres que se sometieron a estas pruebas diagnósticas desde los 40 años. El trabajo realizado por los investigadores suecos añade que los beneficios de esta prueba fueron mayores en las mujeres de entre 45 y 49 años, en comparación con las de 40 a 44.
Se reabre el debate
Lo hallazgos reabren el controvertido debate que existe desde los 80 sobre el valor de las pruebas de mamografía para las mujeres de 40 años.
Un ejemplo. Mientras el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de EE.UU. recomendó el año pasado que las mujeres entre los 40 y 49 años que no estuvieran en alto riesgo de padecer cáncer de mama podían prescindir de las mamografías de rutina hasta los 50, y que a partir de esa edad sería suficiente con evaluaciones cada dos años, la American Cancer Society se ratifica en la idoneidad de las mamografías anuales para las mujeres en los 40.
España: el objetivo de los 40 años se aleja
En España, como se recoge en el propio díptico que lanzó el año pasado la Asociación Española contra el Cáncer con motivo del “Día Contra el Cáncer de Mama”, se recomienda a las mujeres de entre 50 y 65 años realizarse mamografías cada dos años y menores de 45 con riesgo elevado de padecer cáncer de mama (antecedentes familiares o personales de cáncer de mama, alteraciones genéticas, etc.). En este caso será el especialista quien recomiende la realización de mamografías y su periodicidad. Como en el caso sueco, en algunas comunidades autónomas ya se incluye en las campañas de cribado a las mujeres de entre 45 y 49 años y 66 y 69 años, pero en ningún caso se ha adelantado a los 40, y con la nueva Ley de Salud Pública, que prevé restringir las pruebas generalizadas para reducirlas a población de riesgo y el recorte presupuestario para Sanidad en los últimos presupuestos del Estado el objetivo se aleja.
Las estadísticas hablan
El cáncer de mama es un problema de salud pública muy importante, tanto por su alta incidencia como por la mortalidad que ocasiona. Es la primera causa de cáncer en la mujer de entre 35 y 45 años con más 16.000 casos anuales en España y la primera causa de muerte por cáncer en mujeres de nuestro país, por delante del cáncer de pulmón.
La tasa de curación de cáncer de mama en España ronda el 60 por ciento, pero las mismas estadísticas afirman que la detección precoz, cuando el tumor no está extendido ni ha evolucionado, hace que el porcentaje de curación se eleve casi al 90 por ciento.
La prueba más eficaz
La Asociación Española Contra el Cáncer insiste en que la mamografía es “la prueba más eficaz para detectar precozmente el cáncer de mama”, ya que permite detectar las lesiones de mama hasta dos años antes de que se hagan palpables, lo que hace que los resultados en cuanto a la supervivencia mejoren. Si el tumor se diagnostica antes de que se haga invasivo las posibilidades de curación son casi del 100 por cien.
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