A veces se debe a un accidente, enfermedad o malformación, al proceso natural del envejecimiento o, simplemente, a que los avances en medicina logran hoy salvar más vidas pero, en ocasiones, dejan como secuelas importantes déficits funcionales. La rehabilitación permite reducir la dependencia de estas personas y mejorar su bienestar
¿Qué es la rehabilitación?
Una especialidad médica que engloba procedimientos médicos, psicológicos y sociales, destinados a que la persona con un déficit anatómico o fisiológico alcance su mayor potencial físico, psicológico, social, intelectual y laboral. La rehabilitación intenta restablecer la salud, aumentar la capacidad perdida, mejorar la independencia del paciente y su calidad de vida. Incluye el diagnóstico, la evaluación, la prevención y el tratamiento de la incapacidad.
La Organización Mundial de la Salud define la especialidad médica de la rehabilitación como el conjunto de medidas sociales, educativas y profesionales destinadas a restituir al paciente la mayor capacidad e independencia posibles.
Según el Comité de Expertos de la OMS:
La rehabilitación incluye todas las medidas destinadas a reducir el impacto de la incapacidad o la minusvalía.
El objetivo de la rehabilitación no es sólo el entrenar a los pacientes para adaptarse a su entorno, sino también intervenir en su entorno y en la sociedad para facilitar su integración.
¿Cuál es su campo de aplicación?
Sobre la propia deficiencia, como puede ser un problema de disminución sensorial, una amputación…
Sobre la restricción o ausencia de una función, como la merma de la habilidad para realizar una tarea normal (caminar, vestirse…).
Sobre la pérdida de roles, como la incapacidad laboral.
El fin de los programas de rehabilitación es obtener el máximo nivel de independencia del paciente, teniendo en cuenta sus capacidades, necesidades y aspiraciones.
Qué profesionales se ocupan de la rehabilitación?
El médico rehabilitador (una especialidad de cuatro años de duración tras la licenciatura en medicina), el fisioterapeuta, el terapeuta ocupacional, el logopeda, el ortopeda, el psicólogo… La rehabilitación debe implicar a varios profesionales que trabajen en equipo para conseguir que la persona con una discapacidad tenga mayor independencia y mejor calidad de vida. Además de este grupo multidisciplinar, en el proceso de rehabilitación debe trabajar el propio paciente, puesto que su constancia y esfuerzo son ingredientes necesarios para el éxito.
¿Cómo se lleva a cabo?
Las actividades rehabilitadoras deben desarrollarse de acuerdo con una planificación y un orden determinados. Es importante que exista una buena coordinación entre los profesionales que intervienen, una óptima comunicación con el paciente y una adecuada provisión de medios.
El médico especialista en Rehabilitación es quien debe tener la responsabilidad de coordinar y dirigir el proceso rehabilitador. Es él quien ha de realizar el diagnóstico, la evaluación de las capacidades y déficits del paciente, hacer los informes o encargar los que considere oportunos a otros especialistas, y estudiar las consecuencias derivadas de la incapacidad del paciente. Además, deberá evaluar, junto con el equipo rehabilitador, las situaciones de quebranto social y las espectativas del paciente.
La evaluación debe ser continua durante todo el proceso rehabilitador. El médico rehabilitador será el encargado de calificar la incapacidad y su intensidad y controlar el programa que se aplique, modificándolo según la evolución del paciente y adaptándolo a sus necesidades.
Asimismo, será este especialista quien se ocupe de poner fin a la rehabilitación, bien sea porque considere que la discapacidad del paciente no permite albergar esperanzas razonables de recuperación, porque su situación se haya estabilizado o porque los objetivos previstos estén cumplidos.
¿Quién puede necesitar someterse a rehabilitación?
Cualquiera. La rehabilitación puede ser necesaria en múltiples procesos, como reumatismos, artrosis, tumores, hernias discales, esguinces, luxaciones, accidentes deportivos o de cualquier índole, quemaduras, minusvalías, afectados de Parkinson, esclerosis, poliomielitis, poscirugía, malformaciones congénitas de los miembros, distrofias óseas del crecimiento, escoliosis, traumatología, patologías sensoriales y perceptivas, problemas de atención, memoria o inteligencia, envejecimiento, incontinecia urinaria, cirugía ortopédica, lesiones medulares, ceguera, sordera, problemas del habla, parálisis cerebral, deficiencia mental, alteracioens de la cadera, osteoporosis…, por citar sólo algunos.
¿Qué es posible recuperar?
En líneas globales, las afecciones del sistema musculoesquelético, del sistema nervioso, del sistema cardiovascular y del sistema respiratorio, a través de fisioterapia, terapia ocupacional, logopedia… En concreto, la rehabilitación puede tratar los dolores agudos y crónicos, las lumbalgias, escoliosis, tendinitis, lesiones postraumáticas en las que ha habido fracturas o daño cerebral, accidentes cerebrovasculares, lesiones medulares, esclerosis múltiple, malformaciones, amputaciones…
¿Qué tipos de rehabilitación existen?
Muchísimos, por citar algunos: masaje manual e instrumental, reeducación muscular, terapia ocupacional, electroterapia, hidroterapia, reeducación de trastornos del lenguaje, ayudas técnicas mediante aparatos (prótesis, ordenadores para la comunicación)…
¿Dónde se realiza? Puede llevarse a cabo por el propio paciente en su hogar, con la adecuada dirección y supervisión médica o incluso mediante asistencia domiciliaria si se considera necesario; en el ámbito de atención primaria, en régimen ambulatorio, de acuerdo con los programas de cada servicio de salud; en clínicas y hospitales.
LAS TERAPIAS PRINCIPALES EN REHABILITACIÓN Movimiento activo.
Consiste en la realización de ejercicios voluntarios destinados a lograr una mayor tonicidad muscular, potencia, resistencia y amplitud en los movimientos osteomusculares. Permite mejorar la coordinación, habilidad y velocidad. Puede hacerse también con poleas, planos deslizantes o aparatos que opongan resistencia, pesos, etc
Movimiento pasivo. Es el producidopor una fuerza exterior mientras el paciente ni colabora ni ofrece resistencia.
Termoterapia.. Los agentes productores de calor tienen acción terapéutica y rehabilitadora, así como los rayos rayos ultravioleta, la electroterapia o el masaje. También se emplea el hielo por su acción antiinflamatoria.
Aparatos de ortopedia. Permiten recuperar funciones del aparato locomotor, ya sea mediante inmovilizaciones para prevenir deformaciones o corregirlas, o gracias a prótesis que dan autonomía al paciente.
Terapia ocupacional. Las actividades manuales o de recreo también pueden tener propiedades rehabilitadoras. Igualmente, es importante trabajar la autonomía y el cuidado de uno mismo.
Web de interés
http://www.sermef.es/
La web de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física, con un apartado de los ejercicios que han demostrado ser más eficaces en la rehabilitación de los problemas más frecuentes.
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