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La demanda general de productos de farmacia para dejar de fumar se ha disparado en más de un 200% desde que entraran en vigor las nuevas restricciones al cigarrillo. Y la mayor demanda ha sido de cigarros electrónicos, unos artilugios que, sin embargo, no parece que puedan ayudar a dejar la adicción.
Hay que estudiar el tema
La Consejería de Salud de la Junta de Andalucía ha decidido encargar un análisis de los componentes de estos cigarros "para corroborar que se adecuan a los términos en los que se ofrecen a los consumidores y evitar posibles fraudes o efectos adversos para la salud".
El problema parece estar en los cigarros que contienen nicotina, pues deberían ser autorizados por la Agencia del Medicamento como terapia sustitutiva. En el caso de que solo contengan vapor, no habría problema, aunque Sanidad quiere comprobar que no existen otros vapores perjudiciales.
Los neumólogos en contra
La Sociedad de Neumología y Cirugía Torácica del Sur ha desaconsejado el cigarrillo electrónico como método para dejar de fumar y recomienda a los fumadores que pidan ayuda a su médico si verdaderamente quieren abandonar el hábito.
Según afirman los neumólogos, el cigarrillo electrónico no ha demostrado su eficacia, y su uso no ayuda al paciente a romper con el hábito de llevarse algo a la boca. Dudan de su inocuidad y apoyan el estudio encargado por la Consejería de Sanidad.
La Sociedad de Neumología insiste en la necesidad de hacer campañas de prevención, sobre todo en mujeres y jóvenes, y pide que se invierta más en financiar los tratamientos para abandonar el hábito, ya que genera problemas tan graves como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, entre otros.
La OCU no lo recomienda
Los cigarrillos electrónicos atomizan sustancias, como nicotina o esencias, y desprenden un vapor similar al humo del cigarrillo. Los componentes tóxicos de ese vapor son menos dañinos que los del humo del tabaco, pero eso no significa que sean inocuos, según ha dicho la Organización de Consumidores y Usuarios.
De hecho, la FDA (Food and Drug Adminsitration, el departamento norteamericano que protege la salud) analizó varios de estos cigarrillos y encontró algunas sustancias tóxicas, compuestos cancerígenos y más nicotina de la debida.
Además, según la OCU, estos cigarrillos siguen dando mal ejemplo a niños y jóvenes, que ven cómo sus mayores son incapaces de resistir la dependencia del hábito tabáquico.
También se señala que los cigarrillos electrónicos pueden inducir a error y crear problemas en los espacios públicos al hacer pensar a los otros que hay alguien fumando "de verdad".
Ventajas del cigarrillo electrónico
Sus fabricantes dicen que es más seguro, sano y barato y detallan sus numerosas ventajas:
- El fumador se ahorra la inhalación de todos los tóxicos y elementos cancerígenos de un cigarro convencional.
- Quienes están a su alrededor no inhalan humo tóxico ni soportan malos olores.
- El usuario puede hacer como si fumara, es decir, jugar a que fuma en cualquier lugar, haya las restricciones que haya.
- El cigarrillo electrónico no ensucia los ceniceros.
- No implica riesgo de quemaduras.
- Es más barato.
- Sabe a nicotina o puede tener otros sabores.
- Algunos cuentan con filtros de diferentes niveles de nicotina para que el usuario elija de acuerdo con su grado de dependencia o incluso pueda ir rebajando poco a poco la cantidad.
Dudas razonables
Muchas voces piensan que el cigarrillo electrónico no ofrece ninguna ventaja a los fumadores y sí a los fabricantes que han visto una enorme oportunidad de negocio con la aplicación de las restricciones. Sus detractores dicen que…
- No está demostrado que sus vapores sean inocuos ni para el que hace como si fumara ni para los que hay a su alrededor.
- Las baterías no duran nada, unas 4 horas como mucho.
- No produce la misma sensación que fumar.
- No sabe igual.
- No sirve para dejar de fumar, solo para calmar un poco la ansiedad en lugares donde no se puede fumar, como aviones, bares...
- El cigarrillo electrónico sabe a nicotina porque la contiene, y la nicotina perjudica al aparato circulatorio, al corazón y las arterias.
- Sus fabricantes dicen que brinda todos los placeres de fumar y evita los inconvenientes, pero un verdadero fumador sabe que eso solo es una mera ilusión.
- Es más barato, sí, pero también resulta muy caro. Hay estuches con diferentes cigarros, algunos con cargadores y cartuchos de nicotina que pueden costar a partir de 50 euros, y los hay que valen 100.
- Dan trabajo: hay que recargarlos, limpiarlos, cambiar las boquillas, etc.
- Tienen un tiempo limitado tras el cual ya no echan el mismo vapor.
Sin embargo, hay que reconocer que nada es peor que fumar tabaco, que nada huele tan mal ni perjudica tanto a la salud.
La OMS desmiente que esté a favor
Algunas empresas se anuncian diciendo que cuentan con el favor de la OMS, pero la Organización Mundial de la Salud lo ha desmentido: ˝La OMS no conoce evidencia científica de ningún tipo que confirme que el cigarrillo electrónico es un dispositivo seguro y efectivo para la cesación del tabaquismo˝.
El organismo de salud considera que los compuestos químicos que acompañan a la nicotina podrían ser tóxicos y que es necesario realizar pruebas más exhaustivas antes de confirmar lo contrario. También ha censurado la práctica de algunos fabricantes chinos que utilizan el logotipo de la agencia de la ONU en los envases y en las páginas de Internet donde comercializan los cigarrillos electrónicos.
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