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La importancia de acudir periódicamente al dentista no sólo se traduce en una sonrisa sana y perfecta. Varios estudios indican que un alto porcentaje de enfermedades, alrededor de 120, tienen un componente bucodental, como encías inflamadas o sangrantes, úlceras, sequedad bucal, mal aliento, sabor metálico y muchos otros cambios en la cavidad bucal. Esto significa que muchas de estas enfermedades aparentemente ocultas pueden diagnosticarse a partir del estado bucodental del paciente.
El odontólogo no sustituye al especialista de medicina general, pero para quienes se realizan controles bucodentales periódicos, el dentista puede ser el primer profesional médico que diagnostique las etapas tempranas de un problema de salud, entre ellas algunos tipos de cáncer.
Por otra parte, los controles permiten que el odontólogo pueda recomendar estrategias que contrarresten de forma proactiva los efectos negativos de las enfermedades y afecciones sistémicas con incidencias bucodentales y de los tratamientos que puedan agredir a la salud integral de la boca.
Indicios que dan la voz de alarma
- Trastornos del tracto respiratorio superior. Las infecciones virales en los pulmones pueden causar lesiones o llagas en el interior de la boca.
- Bulimia. El vómito persistente e inducido de la bulimia puede causar una erosión química del esmalte dental y hacer que los dientes se vuelvan desagradablemente sensibles y más susceptibles a sufrir fracturas y caries.
- Reflujo ácido y hernia de hiato. Las personas que sufren de reflujo sienten cómo los ácidos del estómago suben a la boca repetidas veces. Este baño ácido puede erosionar el esmalte dental, causando dientes sensibles y un sabor amargo en la boca.
- Diabetes. La inflamación, infecciones, sequedad bucal, ardor en la lengua, gingivitis persistente y diversas lesiones pueden ser indicadores de diabetes. Para determinar el tratamiento dental que necesita un paciente diabético, el dentista revisa el control que realiza el paciente de su diabetes, los medicamentos que está tomando y el estado de la salud bucodental. Algunos de los medicamentos indicados a los pacientes diabéticos pueden inhibir la producción de saliva, reduciendo por lo tanto el efecto de limpieza que aporta la saliva y que brinda protección adicional en la lucha contra las caries y enfermedad de las encías.
- Insuficiencia renal. En los adultos, la boca seca, el mal aliento, un sabor metálico y úlceras en la lengua y las encías pueden ser signos de que los riñones no estén funcionando bien. Cuando los riñones no funcionan correctamente, se liberan los derivados de una descomposición incompleta de las proteínas. Un paciente con enfermedad renal puede tener mal aliento y también notar un sabor desagradable en la boca. Otros signos son la sequedad bucal y un gusto metálico. Al tener la boca seca, se reduce la cantidad de saliva y se disminuye el efecto normal de limpieza que ésta ejerce. Esto permite que las bacterias aumenten, lo que puede derivar en el desarrollo de gingivitis y enfermedad de las encías.
- Anemia. Algunos de los primeros signos de la anemia, una afección que no permite que el organismo produzca la cantidad suficiente de glóbulos rojos para transportar el oxígeno, se observan en la cavidad bucodental. Estos signos incluyen aftas y herpes labial, la lengua roja y con ardor, la membrana mucosa inflamada y dificultad para tragar.
- Osteoporosis. Con la osteoporosis, los huesos se vuelven más delgados y erosionados. Esto se aplica a todos los huesos del cuerpo y puede observarse en las radiografías de los dientes, que forman parte de un examen inicial estándar y se realizan periódicamente en los controles.
- Cáncer. Como parte de un control bucodental de rutina, el dentista evalúa a los pacientes para detectar signos de cáncer de cuello y cabeza, incluyendo el cáncer bucal. El dentista también puede reconocer otros tipos de cáncer, como el de piel, del hueso de la mandíbula y de la tiroides. La detección e intervención tempranas son clave para el tratamiento de la enfermedad, ya que algunos cánceres bucales tienen una alta tasa de mortalidad.
- Estrés. Durante los exámenes dentales y las limpiezas de rutina, los dentistas pueden detectar síntomas orales de estrés, que incluyen dolor orofacial, bruxismo (acto de rechinar los dientes y apretar la mandíbula sobre todo durante el sueño), trastornos temporomandibulares (mandíbula y músculos asociados), llagas en la boca y enfermedades de las encías.
- Embarazo. Durante el periodo gestacional, los cambios hormonales pueden causar gingivitis, que es una inflamación de las encías. Los síntomas incluyen sensibilidad, inflamación y sangrado de las encías. La revista “The New England Journal of Medicine” citó que puede existir una correlación entre la enfermedad de las encías y los embarazos prematuros y/o un peso bajo al nacer. Y aunque aún se desconoce si el tratamiento de las encías mejora significativamente los resultados del embarazo, lo que sí se sabe es que sin el cuidado adecuado, los problemas en las encías pueden convertirse en más serios.
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