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La voz es importantísima para cualquiera. Nos permite comunicarnos, negociar, persuadir, defendernos… También es parte fundamental de nuestra identidad: el timbre, el tono… son exclusivos e identificables para los demás. Nuestra voz es tan única y personal como nuestras huellas dactilares.
Uso y abuso
Pero la voz es aún más importante para quienes "trabajan" con ella, y en ese grupo están los profesores. Según las estadísticas, entre un 20 y un 80 % de los docentes tienen trastornos de voz. Un 55 % de los pacientes que padecen disfonía padecen también reflujo laringofaríngeo, según un estudio del 'Laboratorio de la Voz' de la Unidad de Voz de Otorrinolaringología del Hospital Virgen Macarena de Sevilla.
Los especialistas afirman que las alteraciones de la voz, lo que se conoce como disfonías, son mayoritariamente prevenibles.
Los enemigos de la voz
Son circunstancias y hábitos nocivos para la voz...
- Fumar
- Hablar mucho
- Gritar
- Carraspear a menudo
- El ruido de fondo, que obliga a forzar la voz
- La mala acústica del lugar donde se habla
- La distancia grande con el interlocutor
- La presencia en el ambiente de sustancias irritantes, como el polvo o el humo
- La sequedad del ambiente
- Infecciones en las vías respiratorias superiores
- Padecer reflujo
- Problemas psicológicos, como la depresión
- El abuso del alcohol, porque es irritante para la garganta y, además, provoca que el cuerpo pierda agua, lo que ocasiona sequedad en los órganos que generan la voz
Causas médicas
Pero también hay veces que, sin maltratar la voz, aparecen nódulos, pólipos y otras alteraciones en las cuerdas vocales, enfermedades neuromusculares, cáncer, etc.
Siempre que notemos alguna alteración hay que acudir directamente al otorrinolaringólogo, si tenemos un seguro privado, que es el especialista en enfermedades de oídos, nariz y garganta, o bien a nuestro médico de atención primaria.
Síntomas de alarma
Puede que no sea grave, pero sí motivo de consulta el notar…
- La voz ronca o más áspera que de costumbre
- La necesidad de carraspear a menudo
- Dolor o molestia al hablar
- Picores, dolores o molestias de garganta que perduran
- Cambios en la voz: más grave, más baja, menor capacidad para cantar…
Cómo prevenir
Además de evitar todas las circunstancias nocivas para la voz citadas anteriormente, también podemos:
- Tomar agua a menudo.
- Respirar correctamente cuando hablemos, sobro todo en sitios amplios o ruidosos. Hacer respiraciones profundas del diafragma de vez en cuando.
- Si es preciso, recurrir al foniatra o fonoaudiólogo o logopeda para que nos enseñe las técnicas adecuadas para hablar sin forzar la voz, a respirar y adoptar la postura correcta.
- Evitar los alimentos picantes o las comidas que puedan provocar reflujo.
- Usar un humidificador en casa o en el lugar de trabajo, sobre todo durante el invierno y en los climas secos.
- No abusar de la voz, evitar hablar o cantar cuando aparezca ronquera.
- Lavarse las manos a menudo para prevenir contagios de gripe y catarros.
- Alimentarse de forma sana, con abundancia de frutas y hortalizas con alto contenido en vitaminas A, E y C, que ayudan a mantener las mucosas en buen estado.
- Evitar la tensión muscular en el cuello, adoptando posturas correctas en el ordenador, al hablar por teléfono (no sujetarlo entre la cabeza y el hombro), al dormir….
- Practicar ejercicio regularmente, ya que mejora el tono muscular y la respiración, factores directamente relacionados con el habla.
- Descansar lo suficiente. La fatiga física tiene un efecto negativo sobre la voz.
- Evitar hablar en los restaurantes, calles o lugares ruidosos donde sea preciso forzar la voz.
- No utilizar colutorios con alcohol o productos químicos irritantes para hacer gárgaras, sino agua con sal.
- Consultar en caso de mal aliento y no limitarse a enmascararlo, porque puede deberse a problemas dentales, de encías, infecciones en la nariz, los senos nasales, las amígdalas, los pulmones o por reflujo gastroesofágico.
- Quienes dependan de la voz para hacer su trabajo, como los profesores, conferenciantes, etc., harían bien en utilizar un micrófono siempre que sea posible con el fin de no forzar la voz.
Los niños
La lesión orgánica más frecuente durante la infancia son los nódulos vocales. También se dan, y mucho, en mujeres treintaañeras, además de afectar mayoritariamente a cantantes, locutores y profesores.
Muchas veces es preciso realizar una intervención quirúrgica, pero en ocasiones el tratamiento médico a tiempo, las medidas de prevención y la ayuda del foniatra o el logopeda para aprender a hablar correctamente pueden evitar la cirugía.
Los niños son en general gritones. Para evitar que esta tendencia se haga habitual, lo más importante es que sus padres no les griten, para que no entiendan que eso es un comportamiento correcto. Y además:
- Procurar que en casa reine un clima de voz baja y conversaciones relajadas.
- Pedir las cosas captando su atención directamente, poniéndonos frente a los niños y haciendo que nos miren, no pedirles nada a voces desde otra habitación.
- No atenderles cuando gritan o se enrabietan y sí cuando nos hablen tranquilamente, diciéndoles en tono normal: "Cuando me hables en voz baja, te atenderé".
- No tener la televisión permanentemente puesta ni con el volumen alto. Comer sin tele, conversando y respetando los turnos de palabra, es lo más recomendable.
- Limitar las situaciones de juego alocado y nervioso que tanto gustan a los niños.
- Acudir a su pediatra siempre que haya una disfonía o notemos mal aliento.
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