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Los implantes son una solución magnífica para reemplazar piezas perdidas o anclar prótesis a la mandíbula. Permiten sustituir la raíz de dientes perdidos y sujetar sobre ellos una prótesis dental de un solo diente o de varios.
Tratamiento especializado
Colocar implantes es una técnica que requiere una gran especialización. No todos los profesionales cuentan con la capacitación y la experiencia necesarias, así que no es raro que nuestro dentista habitual nos derive a un experto en la materia o que un implantólogo acuda a la consulta de nuestro odontólogo para realizar la intervención.
Algunas clínicas anuncian que pueden hacerlo todo al momento, pero generalmente el proceso lleva su tiempo y si no se tiene prisa, es bueno que así sea. Serán necesarias varias sesiones.
No duele (apenas)
Colocar implantes no resulta en absoluto doloroso (excepto la molestia de la anestesia) y cuando se lleva a cabo con éxito, ofrecen una gran comodidad. Obviamente, como lo natural no hay nada, pero esta es una solución ideal para lucir una dentadura estética y con garantías de fijación, con la que poder masticar cómodamente y sentirse seguro en todo momento.
¿Qué es un implante?
Un implante es una pieza alargada, generalmente con forma de tornillo, que se inserta en el hueso maxilar. Está fabricado en un material biocompatible, como puede ser el titanio, con el fin de que se integre con la mandíbula sin provocar rechazos.
El implante viene a ser como la raíz de un diente o una muela y, sobre ella, se sujeta la prótesis, que sería la parte visible de la pieza dental. Esta prótesis puede ser fija, pero también removible; esto es, el paciente puede extraerla a voluntad para su higiene, por ejemplo.
La técnica
Hay varias, pero básicamente el proceso que se suele seguir es este:
- Estudio radiográfico que garantice que el implante no va a dañar el hueso ni las piezas adyacentes.
- Planificación del modelo a insertar.
- Incisión en la encía, bajo anestesia local.
- Perforación hasta el hueso con una especie de fresa o broca pequeñita para conseguir una vía en la dirección adecuada y con la profundidad y el diámetro apropiados.
- Colocación del implante, bien a presión o a rosca, en el lecho preparado.
- Sutura de la encía. En ocasiones se deja el implante totalmente tapado o se pone un tapón de cicatrización que se quitará más adelante.
- Toma de moldes para encargar la prótesis necesaria.
- Colocación de la prótesis una vez retirado el tapón de cicatrización.
Tipos de prótesis
Los implantes son diversos y también las prótesis que se colocan sobre ellos, pero en líneas generales pueden ser:
Prótesis removibles, que se quitan y se ponen a voluntad. A menudo se sujetan a los implantes, pero se apoyan en las encías, pueden ser de varias piezas, y el paciente se las quita para su higiene. La ventaja sobre una dentadura postiza convencional es su mejor sujeción.
Prótesis fijas, que el paciente no puede quitarse. La fuerza de la masticación se ejerce sobre el implante hacia el hueso.
La elección de un determinado tipo de implante o de prótesis depende de numerosos factores. El especialista valorará el hueso y su calidad, la inserción, las posibilidades de éxito, la estética, la oclusión e incluso el presupuesto del paciente.
Hueso insuficiente
El paciente no siempre tiene un buen hueso donde insertar el implante. En ese caso, se puede utilizar algún material de relleno, como hueso autólogo (de él mismo), hueso de bovino, materiales aloplásticos, etc. También, a veces, hay que recurrir a procedimientos de ayuda a la fijación mediante membranas, mallas metálicas, minitornillos, etc. Es decir, hay soluciones para resolver cada problema y podría decirse que en la inmensa mayoría de los casos es posible realizar un implante.
A veces fracasa
No siempre funciona. Por causas desconocidas, puede que el implante no se integre en el hueso, se desprenda, tenga holgura, se mueva… En ese caso debe ser retirado. La frecuencia de que esto ocurra es del 1 % en la arcada inferior y de cerca de un 10 % en la arcada superior, durante los primeros cinco años. Se calcula que el éxito de los implantes está entre el 95 y el 98%.
El problema puede darse al poco de colocar el implante o después de un tiempo. Aunque no siempre se conocen los motivos, algunos son una mala oclusión, higiene deficiente, descuido en las revisiones… La falta de integración suele darse con más incidencia en personas que padecen osteoporosis.
En caso de tener que retirar el implante, también existen alternativas, como colocar uno con mayor diámetro o rellenar el hueco con otros materiales, etc.
Precauciones
No significa que quienes padecen alguno de estos síntomas deban renunciar a los implantes, pero sí tienen que advertírselo a su odontólogo con el fin de que tome las debidas precauciones:
- Alergia al látex.
- Intolerancia o reacciones anormales a los anestésicos locales o los vasoconstrictores.
- Hipertensión.
- Diabetes.
- Alergia al titanio o a algún otro metal.
- Problemas de coagulación.
- Estar tomando medicamentos como anticoagulantes, antiinflamatorios…
- Tener alguna enfermedad cardíaca.
- Tabaquismo, según el Colegio Oficial de Odontólogos, el porcentaje de éxito se reduce del 97% al 72%.
Cuidados posteriores
- Una adecuada higiene es esencial para que el implante tenga éxito.
- Es imprescindible respetar las revisiones indicadas por el dentista.
- Cuidar los implantes con una masticación adecuada; esto es, no pretender cascar nueces con ellos, no masticar kikos o cosas por el estilo.
- Vigilar que no apretamos las mandíbulas durante el sueño, en cuyo caso el dentista podrá fabricará una férula de descarga para evitarlo.
Precios
Los implantes son caros, requieren una gran especialización profesional, costosos materiales, tiempo... Un precio medio ronda los 1.000 euros por pieza. Por ello suele ser conveniente contar con un seguro dental que ofrezca descuentos y algunos tratamientos gratuitos. |