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En España, más del 50% de los niños y casi el 70% de las niñas han padecido alguna vez dolor de espalda. Y la incidencia de estas dolencias aumenta a partir de los 10 años.
Tener dolor de espalda en la infancia incrementa el riesgo de sufrirlo de manera crónica en la edad adulta y de padecer limitaciones durante el resto de la vida.
Una historia de lumbago
La Organización Médica Colegial (OMC) y la Fundación Kovacs, una entidad dedicada a la promoción de la salud y, en especial, a los problemas de la espalda, han presentado una campaña nacional para la prevención de las dolencias de la espalda entre los escolares, centrada en reducir el impacto de las consecuencias y promover el ejercicio físico como factor primordial para evitar los problemas.
Para ello han editado el cuento "El lumbago de Juan". Se trata de un historia simple que permite a los escolares conocer, de forma sencilla y adaptada a sus condiciones de aprendizaje, qué es lo que deben hacer para no sufrir esta patología. Incluye también un pequeño test para evaluar los conocimientos. El cuento está destinado a los niños de entre 6 y 8 años.
El cuento puede descargarse en Internet.
Prevenir es lo más importante
El presidente del Consejo General de Colegios de Médicos (CGCOM), el doctor Juan José Rodríguez Sendín, ha dicho que consideran "prioritario potenciar políticas de educación y prevención entre los niños y jóvenes españoles para intentar crear hábitos saludables que eviten enfermedades futuras".
Según afirman, dada la frecuencia de las dolencias de la espalda y el impacto que tienen para la salud pública, es necesario facilitar a padres, hijos, profesores y autoridades la información sobre las medidas que han demostrado reducir la frecuencia del problema.
Más ejercicio
De todas las medidas preventivas, la más importante es fomentar la actividad física desde la infancia. Según los expertos del Colegio de Médicos y de la Fundación Kovacs, el ejercicio es indispensable y necesario para que la columna vertebral adquiera su forma definitiva. La actividad física adecuada también tiene efectos benéficos sobre el conjunto del organismo.
Por el contrario, el sedentarismo dificulta el desarrollo óseo normal de la columna vertebral, conlleva la pérdida de fuerza y resistencia muscular y hace que la espalda sea más vulnerable cuando está sometida a una sobrecarga.
El ejercicio físico permite también reducir los efectos negativos de tener que cargar con una mochila demasiado pesada. Hay que tener en cuenta que en los niños se está formando la adecuada curvatura de la columna y el sedentarismo sería, junto con otros factores, un mal compañero de este proceso de desarrollo. Una musculatura fuerte puede contribuir a que los huesos se defiendan de los efectos adversos de vicios posturales y cargas excesivas.
Es sabido que la práctica de ejercicio físico tiene efectos positivos en muchos aspectos de la salud a lo largo de toda la vida. Adquirir un hábito de ejercicio es esencial a cualquier edad, pero mucho más en la infancia, cuando es más sencillo incorporar las rutinas que pueden prevalecer para siempre.
Dado que, como decíamos al principio, la incidencia del dolor de espalda crece a partir de los 10 años, las campañas de prevención deben ir dirigidas a los escolares de menor edad.
Hay que animar a los niños a practicar ejercicio diariamente, con actividades adecuadas a su peso y edad, y también a que caminen hasta el colegio y jueguen en la calle.
Lo mejor es acompañarles y predicar con el ejemplo, porque el ejercicio es necesario en todas las etapas de la vida.
El peso de las mochilas
La comunidad científica internacional recomienda que la carga que el niño transporte no exceda el 10% de su peso corporal. Esto es, si el niño pesa 30 kilos no deberá llevar más que 3 kilos de peso. Pero esto no suele ser así. Los pequeños acuden a la escuela generalmente sobrecargados, con el peso mal distribuido y con mochilas inadecuadas para su estructura corporal.
La campaña de la OMC y la Fundación Kovacs aconseja reducir el peso de la carga que transportan los escolares y la duración de su transporte.
Entre sus sugerencias para lograr reducir el sobreesfuerzo que soportan los niños están:
- Instalar taquillas en los colegios donde los niños puedan guardar lo que no necesiten llevar a casa.
- Fraccionar en varios cuadernillos los libros de texto.
- Utilizar libretas que sirvan para varias asignaturas.
Es conveniente que los padres traten estos temas en las reuniones con los centros escolares y en las asociaciones de padres y profesores.
La mochila de ruedas
Si no queda más remedio que transportar el material cada día, hay que procurar que la espalda padezca lo menos posible. Algunos expertos creen que lo más adecuado es comprar mochilas con ruedas, que posibiliten el arrastre en lugar de cargar el peso sobre la espalda.
Es importante que el asa para el arrastre pueda adaptarse a la altura del niño, y conviene probar cuál es la manera más cómoda y ergonómica de tirar de ella.
Sin embargo, la mochila de ruedas también hace que el niño tenga que adoptar giros para tirar de ella, forzar la muñeca y cargar su peso en bordillos y escaleras.
Mochila de tirantes
Si la mochila es de tirantes, lo mejor es situarla baja, de manera que la parte inferior quede a la altura de la zona lumbar o entre las caderas, y llevarla sujeta tan cerca del cuerpo como sea posible, que no bascule, mediante una banda que ajuste a la cintura o al pecho.
Los tirantes superiores deberán ser anchos, regulables para cada niño y, preferiblemente, acolchados.
El armazón de la mochila debe ser semirrígido, anatómico, con la parte que se apoya en la espalda ligeramente acolchada.
El tamaño de la mochila debe ser ligeramente menor que el torso del niño, nunca mayor.
Es preferible situar los objetos más pesados al fondo de la mochila y pegados al cuerpo.
No deben llevarla colgada de un solo asa, sino distribuir uniformemente el peso.
Al coger la mochila del suelo, hay que enseñarles a hacerlo con las dos manos, doblando las rodillas y no arqueando la espalda.
El mobiliario escolar
Las terribles sillas que abundan en los centros escolares tienen mucha culpa de los dolores de espalda. Esas sillitas iguales para niños altos y bajos (a veces con diferencias de hasta 35 cm en su estatura) provocan muchos problemas. Sustituirlas por modelos de altura regulable y preferiblemente con ruedas permitiría a los escolares adoptar la postura correcta.
Como esto parece una utopía en los centros de enseñanza, se recomienda al menos cuidar al máximo la silla en la que los escolares se sientan en casa a hacer sus deberes.
Bien sentados
Los padres tienen que enseñar a los hijos a adoptar la postura correcta, insistiendo en que...
- Deben sentarse los más atrás posible en la silla.
- Tienen que apoyar los pies en el suelo y mantener las rodillas al mismo nivel o por encima de las caderas.
- La espalda ha de estar recta y los brazos y los codos apoyados.
- Es necesario cambiar de postura con frecuencia, levantarse y caminar un poco cada 40 ó 60 minutos. Importante: lo mismo rige para las consolas, no hay que permanecer las horas muertas en la misma postura.
- No girar el cuerpo haciendo torsiones bruscas en la cintura y el cuello, sino volverse completamente.
- Situar la pantalla del ordenador a unos 45 cm de distancia de los ojos, a la misma altura o ligeramente por debajo.
- El teclado ha de permitir doblar los codos en ángulo recto, sin levantar los hombros y con los antebrazos y las muñecas apoyados en la mesa.
- Si hay que copiar un texto, conviene proveerse de un atril para proporcionar comodidad al cuello y la espalda.
Evitar el reposo en cama
La campaña hace hincapié sobre que el reposo en cama es inútil y perjudicial, incluso durante un episodio doloroso de la espalda es mejor mantener el mayor grado de actividad que sea posible.
Según afirman los responsables de la campaña, el reposo prolonga la duración del episodio doloroso y facilita que se repita. De este modo, resulta primordial intentar que la convalecencia en cama sea tan breve como sea posible y que dure menos de 48 horas, ya que, superado este tiempo, se acelera la pérdida de tono muscular y fuerza.
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