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El Departamento de Salud y Consumo del gobierno aragonés recuerda que se deben observar una serie de precauciones en la manipulación y consumo de piezas de caza, coincidiendo con el inicio de la temporada en la que quienes gustan de cazar se lanzan a cobrar piezas. Es importante que consideren que no todo vale y que deben llevar a analizar las piezas que cobran.
Carne de jabalí
La carne de jabalí es la fuente de contagio más común de triquina, cuya incidencia puede estimarse entre 2 y 3 animales con el parásito por cada 1.000 jabalíes inspeccionados. Por eso no se debe consumir carne de jabalí que no haya sido previamente analizada por un veterinario, ya que existe el riesgo de contraer triquinosis.
La triquinosis es una enfermedad producida por un parásito (Trichinella spiralis), cuyas larvas se pueden enquistar en la carne de distintos animales, los más comunes son el cerdo y el jabalí. Cuando la carne infectada se consume poco hecha o elaborada como embutido, los jugos gástricos disuelven la cápsula del quiste y la triquina se desarrolla en el ser humano.
Los expertos insisten en que este parásito resiste los procesos de desecación, embutido y salazón de la carne.
Los síntomas iniciales de la triquinosis son vómitos, diarreas, sudoración, escalofríos, fiebre, dolores de cabeza y musculares. La afectación dependerá de la cantidad de parásitos que contenga la carne, pero, en general, puede provocar graves trastornos.
Otros animales
Sobre la manipulación y consumo de otras piezas de caza, Salud Pública insiste en que el transporte de las piezas debe efectuarse en condiciones de limpieza y temperatura adecuadas, y conservarse posteriormente en el frigorífico.
La carne de caza debe consumirse siempre muy cocinada, cocida o asada.
Es importante retirar todos los restos de munición, aunque quienes consuman carne de caza deben saber que si se ha cazado con plomo, éste persiste en la pieza y que es un metal pesado altamente tóxico que no se elimina con el cocinado.
Hay que eviscerar el animal lo antes posible y cocinarlo o conservarlo en las adecuadas condiciones de frío.
No se debe dar a los perros las vísceras de los animales muertos, porque podrían estar infectadas y provocar enfermedades en otras especies.
Ante cualquier duda sobre el estado sanitario de los animales abatidos debe desecharse su consumo o consultar al veterinario.
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