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Ser costalero puede provocar lesiones. Quienes viven esta experiencia con fervor religioso suelen pasar por alto el sufrimiento, pero los médicos alertan contra las secuelas y piden que se pongan los medios para prevenir los problemas.
Los traumatólogos del Hospital Quirón de Málaga y la clínica USP Sagrado Corazón de Sevilla han aconsejado a los cofrades y costaleros que extremen el cuidado de sus huesos y articulaciones durante las procesiones de Semana Santa.
Cinco días de secuelas
Según afirman, los costaleros tardan una media de cinco días en recuperarse del esfuerzo realizado tras pasar una media de entre tres y cinco horas cargando con un paso de Semana Santa.
Los problemas más frecuentes de salud que esto ocasiona son las contracturas musculares, inflamaciones del trapecio, inflamaciones en los músculos cervicales, lumbalgias y dolores en los cuádriceps y gemelos.
Estos traumatólogos han elaborado una serie de medidas preventivas para prepararse antes de cargar con los pasos y de cuidados durante el trayecto.
Antes de empezar
Es importante que quienes piensen realizar este tipo de recorridos estén en buena forma física, que practiquen ejercicio regularmente durante todo el año y en condiciones saludables con el fin de tener una musculatura adecuada.
Quienes sufran cualquier problema de articulaciones o de salud en general no deben arriesgarse a soportar las condiciones extremas de cargar con un gran peso, en situaciones adversas de temperatura, etc.
El esfuerzo en ningún caso debe ser soportado por un menor de 18 años ni por una persona mayor de 50.
Según los doctores que han elaborado estos consejos, a partir de esta edad, el cuerpo tarda más en recuperarse y pueden originarse lesiones crónicas, como la degeneración de articulaciones, rodillas o columna vertebral.
Durante el recorrido
- Se recomienda utilizar almohadillas lo suficientemente gruesas sobre las zonas que vayan a soportar el peso, con el fin de evitar heridas sobre los huesos más prominentes.
- Durante el recorrido es importante aprovechar cada parada para hacer estiramientos y, a ser posible, movimientos amplios del cuello, brazos, hombros y piernas.
- Llevar calzado cómodo y flexible para reducir el riesgo de tendinitis por la sobrecarga.
- Utilizar ropa adecuada, que no apriete, de tejidos naturales y que no queden costuras ni pliegues en las zonas donde se apoya el peso.
- Si es posible, alternar de sitio con un compañero o cambiar el peso de lado en cada relevo en vez de llevarlo siempre sobre el mismo hombro.
- Procurar relajar los hombros, tratar de no ir en tensión.
- Mantener una buena postura, mirando hacia delante, lo más recto posible.
- Llevar los músculos abdominales contraídos para proteger la zona lumbar.
- Utilizar fajas que sujeten la zona lumbar.
- Colocarse vendajes funcionales en tobillos y rodillas.
- Usar coderas, muñequeras… que calienten las zonas más sensibles de cada uno y las más expuestas por el tipo de postura que se necesite adoptar.
- Tomar agua a menudo y bebidas isotónicas, así como alimentos que aporten azúcares durante el recorrido.
Después
- Tras realizar el trayecto, aplicar frío en las articulaciones que más hayan sufrido.
- Ponerse calor en los músculos más sometidos al esfuerzo.
- En caso de dolor continuado, tomar ibuprofeno o algún antiinflamatorio.
- Si las lesiones o el dolor se prolongan, consultar con el médico.
El cuidado de los pies
Tanto para los costaleros como para los viandantes que piensen pasar muchas horas de pie o caminando para seguir los pasos, se recomienda cuidar los pies expresamente.
- Antes y después de un exceso, hay que lavarlos minuciosamente con jabón ácido y agua tibia, dejarlos en remojo unos cinco minutos, secarlos muy bien, especialmente entre los dedos, vigilar que las uñas estén correctamente cortadas, rectas no redondeadas, para evitar que se encarnen.
- Es importante usar calcetines cuyas costuras no dañen, y que no aprieten, con elásticos suaves sobre el tobillo o la pantorrilla, mayoritariamente de algodón o fibras naturales.
- El calzado debe ser de piel o tejidos naturales, sin costuras, con suela flexible y acolchada, que sujete bien el pie sin apretarlo y que permita el movimiento de los dedos. Hay que evitar tacones de más de cuatro centímetros. Sería un error estrenar zapatos en una ocasión así. Es preferible usar un calzado que ya sepamos que no nos molestará.
- Tras una sobrecarga, aplicarse en los pies baños de contraste de agua fría y caliente durante al menos 20 minutos, eso reactiva la circulación y baja la hinchazón.
- Los masajes también son muy convenientes, siempre que no haya heridas.
- Descansar con los pies en alto, por encima del nivel de la cadera.
- Si hay ampollas, no retirar la piel echarse un desinfectante de yodo y cubrir la zona afectada con un apósito.
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