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Atragantarse con la comida o darse un fuerte golpe mientras juega y quedarse sin respiración o, a punto de entrar en la temporada de verano, un descuido en la piscina o en la playa, son sólo tres de las muchas causas que pueden producir en el niño una parada cardio-respiratoria. Y en la mayoría de estos casos los padres y cuidadores no saben responder con celeridad y conocimiento a un problema que puede tener consecuencias graves.
Precisamente, para enseñar a los padres y cuidadores de niños a reaccionar en estos casos, Sanitas ha diseñado un curso gratuito de “Reanimación cardiopulmonar básica y prevención de accidentes en la infancia”, en el que se les aportará toda la información necesaria para afrontar estos momentos decisivos.
La reanimación paso a paso
Cuando no se dispone de recursos instrumentales específicos, la reanimación cardiopulmonar (RCP) se convierte en una práctica vital, pero también peligrosa si no se conocen las maniobras adecuadas y en el orden adecuado. Su objetivo fundamental es reestablecer y asegurar un gasto cardiaco y una oxigenación mínima del sistema nervioso central y del miocardio (músculo encargado de bombear la sangre por el sistema circulatorio) hasta la intervención de un médico o la llegada a un hospital.
Los pasos a seguir cuando el niño ha dejado de respirar o no le late el corazón son:
- Comprobar la inconsciencia del menor mediante pellizcos y gritos y llamándole por su nombre. Cuando el niño tiene más de un año también se le puede zarandear (si descartamos posible lesión en la columna).
- Pedir ayuda a personas del entorno sin abandonar al niño y después de haber realizado al menos un minuto de reanimación RCP.
- Abrir la vía aérea desplazando la cabeza hacia atrás con una mano, mientras se sostiene la barbilla hacia arriba con la otra, para facilitar la adecuada entrada de aire en las vías respiratorias.Comprobar la respiración inducida. El reanimador se debe ubicar mirando hacia el pecho del menor, para ver cómo sube y baja; colocar su oído a la altura de la nariz, para oír la salida del aire, y acercar su mejilla sobre la boca, para sentir la respiración.
- Iniciar la ventilación artificial. En el caso de los niños menores de un año, hay que iniciar la respiración boca a boca-nariz (colocar la boca sobre la boca y nariz del bebé) con cuidado y suavidad ya, que los pulmones son muy pequeños y requieren mucho menos aire. Se deben realizar cinco insuflaciones de un segundo y continuar hasta que haya de 12 a 20 respiraciones por minuto. Cuando el niño es mayor de un año, la respiración debe hacerse boca a boca, tapando las fosas nasales.
- Comprobar el pulso arterial central observando los signos vitales: respiración, tos y movimiento. En los menores de un año se debe verificar el pulso braquial (se palpa sobre la cara laterointerna del brazo) y en los mayores de un año el pulso carotídeo (se toma en el cuello, sobre la arteria carótida).
- Iniciar el masaje cardíaco externo. Si se trata de un lactante hay que realizar la maniobra abrazándolo por el tórax con las dos manos o presionar con dos dedos en el tercio inferior del esternón, para conseguir que se deprima el tórax 1/3 de su diámetro. Hacer 100 compresiones por minuto.
- Activar el sistema de emergencias y comprobar su eficacia. Tras un minuto de RCP hay que activar el sistema de emergencias (llamar al 112 o 061) y cada dos minutos parar y comprobar si hay recuperación de pulso y/o respiración.
¡El niño se ha tragado algo!
El instinto natural del niño es llevarse los objetos a la boca, por lo que no es extraño que en algún momento de su infancia sufran algún ahogamiento leve o grave. La pieza de un juguete, objetos que están al alcance de sus manos sin que nos demos cuenta o, simplemente, una mala deglución pueden ocasionar una obstrucción transitoria de su canal respiratorio, provocando incluso la parada cardio-respiratoria.
Si la parada cardio-respiratoria se produce por la ingestión y posterior obstrucción de un cuerpo extraño, lo primero que hay que hacer es animar al menor a toser en posición incorporada y vigilar si expulsa el objeto. Si la tos no es efectiva, hay que pedir ayuda e iniciar las maniobras de desobstrucción, que son distintas en el caso de los lactantes y en los niños de más de un año:
- Bebés (hasta los 12 meses). Debe colocase al bebé boca abajo, con la cabeza más baja que el resto del cuerpo y apoyado en el antebrazo. A continuación se le dan 5 palmadas secas y enérgicas en la espalda (entre las escápulas) y después se le da la vuelta. Se mantiene apoyado en el antebrazo con la cabeza más baja y se le realizan 5 compresiones sobre el esternón con los dedos índice y corazón. Las palmadas y las compresiones se van alternando hasta expulsar el cuerpo extraño. Si el niño no respira se debe iniciar ventilación boca-nariz y masaje.
- Niños mayores de un año . En estos casos realizaremos la maniobra de Heimlich, con la que desalojaremos cualquier obstáculo de las vías aéreas mediante un brusco aumento de presión intratorácica. Previamente se deben dar 5 golpes en la región interescapular de la espalda, con el niño incorporado y ligeramente inclinado. La maniobra consiste en abrazar al niño desde atrás, pasando los brazos por debajo de las axilas y realizando 5 compresiones bruscas con las dos manos entrelazadas en la boca del estómago, en dirección ascendente. Si el niño está inconsciente se actuará como si estuviera en parada cardiorrespiratoria.
Gratis para los clientes de Sanitas
Impartido por la doctora Begoña Arias, jefa del servicio de Pediatría y Neonatología del Hospital Sanitas La Zarzuela, y su equipo médico, el curso está dividido en tres partes teóricas, apoyadas con medios audiovisuales, y una sesión práctica en la que se realizan ejercicios de reanimación diferenciados según se trate de un bebé o de un niño mayor de un año. Los padres recibirán una charla dedicada a la prevención de la muerte súbita del lactante, una clase teórica sobre prevención de accidentes en la infancia, otra clase sobre teoría básica de reanimación cardiopulmonar y, finalmente, un taller práctico de reanimación pulmonar básica y de obstrucción de la vía aérea por cuerpo extraño. También se dedicará espacio lectivo a la prevención de accidentes comunes en casa, la calle o el coche.
El curso, de cuatro horas de duración, es totalmente gratuito para los clientes de Sanitas y se imparte en el Hospital La Zarzuela los próximos 9 y 25 de junio.
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