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El Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas prohibirá la venta de alimentos con un alto contenido en ácidos grasos saturados y trans, sal y azúcares, «ya sea mediante máquinas expendedoras o en cantinas, bares o locales similares situados en el interior de los centros escolares», según el documento que desarrolla la Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición y que se ha dado a conocer antes de su aprobación.
El Documento de consenso, que se aprobó el 21 de julio, supone el destierro de los productos de bollería, refrescos, caramelos, golosinas, polos, sorbetes, chocolates y aperitivos salados.
Consumo ocasional, no habitual
Sanidad cree que «para lograr que la población escolar tenga un equilibrio energético adecuado, que ayude a prevenir el sobrepeso y la obesidad, parece necesario limitar el consumo de estos productos y ofrecer opciones saludables, lo que significa la exclusión de alimentos y bebidas con escaso valor nutricional». Y justifica esta prohibición alegando que «existe un claro consenso a la hora de limitar a un consumo ocasional determinados alimentos y bebidas que, cuando se ingieren en exceso, son considerados poco recomendables por su elevada densidad energética, gran cantidad de sal y, al mismo tiempo, bajo aporte de fibra, proteínas, vitaminas o minerales».
Erradicar la publicidad
Las prohibiciones "se podrán aplicar sólo a los productos envasados" que se distribuyan en los puntos de venta. Será la persona o empresa responsable del abastecimiento y servicio a los centros escolares quienes comprueben que cumplen con estos criterios y tendrán que supervisar el etiquetado nutricional o exigir esta información a las "empresas, fabricantes o distribuidoras".
Por otra parte, el documento que desarrolla la Ley Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición también propone erradicar la publicidad de este tipo de productos en los centros de Educación Secundaria y evitar así el "efecto inductor" que invita a los adolescentes a consumirlos.
Obesidad epidémica
Según Sanidad, la prevalencia de la obesidad y su tendencia ascendente durante las dos últimas décadas, han hecho que también se afiance en España el término de “obesidad epidémica”. En la población adulta española (25-60 años) la prevalencia de obesidad es del 14,5 por ciento, mientras que el sobrepeso asciende al 38,5 por ciento. Esto significa que uno de cada dos adultos presenta un peso superior a lo recomendable. La obesidad es más frecuente en mujeres (17,5por ciento) que en varones (13,2 por ciento). También se ha observado que la prevalencia de obesidad crece conforme aumenta la edad de las personas, alcanzando cifras del 21,6 por ciento y 33,9 por ciento en varones y mujeres de más de 55 años, respectivamente.
Cifras alarmantes
Siguiendo con los datos aportados por el ministerio de Sanidad, donde se alcanzan cifras alarmantes en el fenómeno de obesidad es en la población infantil y juvenil (2-24 años), situada ya en el 13,9 por ciento, y la de sobrepeso, que está en el 12,4 por ciento. En este grupo de edad la prevalencia de obesidad es superior en varones (15,6 por ciento) que en mujeres (12 por ciento). Las mayores cifras se detectan en la prepubertad y, en concreto, en el grupo de edad de 6 a 12 años, con una prevalencia del 16,1por ciento.
Los niños más "gordos" de Europa
En comparación con el resto de países de Europa, España se sitúa en una posición intermedia en el porcentaje de adultos obesos. Sin embargo, en lo que se refiere a la población infantil, nuestro país presenta una de las cifras más altas, sólo comparable a las de otros países mediterráneos. Así, en los niños españoles de 10 años la prevalencia de obesidad es sólo superada en Europa por los niños de Italia, Malta y Grecia.
Transición nutricional
España ha experimentado lo que se denomina una “transición nutricional”. Se trata de una secuencia de modificaciones, tanto cuantitativas como cualitativas, en la alimentación, relacionadas con cambios económicos, sociales y demográficos.
Influencia anglosajona
Consecuencia de los anterior es que los hábitos dietéticos de la población infantil y juvenil española se encuentran actualmente en una situación intermedia entre un patrón típicamente mediterráneo y el de los países anglosajones, que cada vez va ganando más terreno. Según Sanidad, estos hábitos adquiridos se inician a los tres o cuatro años y se establecen a partir de los once, con una tendencia a consolidarse a lo largo de toda la vida.
Desayunar mal, principio de la obesidad infantil
Un ejemplo de este cambio de dieta se aprecia, sobre todo, en las comidas intermedias como son el desayuno y la merienda. Se estima que el 6,2 por ciento de la población infantil y juvenil española no desayuna habitualmente y que existe una relación clara entre este mal hábito alimenticio y la obesidad. Según la Encuesta Nacional de Salud este problema se manifiesta en mayor magnitud a partir de los 14 años, con un pico máximo a los 18, y ocurre en el 9,8 por ciento de los varones y en el 7,8 por ciento de las mujeres, siendo además más frecuente en estratos económicos bajos.
A esto se suma que, según esta misma encuesta, el 59,5 por ciento de los niños dedica al desayuno menos de 10 minutos, lo que se asocia a una baja calidad nutricional, y que sólo un 7,5 por ciento de los niños toman un desayuno equilibrado compuesto por leche, fruta o zumo e hidratos de carbono. Por el contrario, el 19,3 por ciento de esta población infantil y juvenil sólo toma un vaso de leche y el 56 por ciento sólo lo acompaña de algún hidrato de carbono.
Ocio sedentario
Otra de las causas de la obesidad es la inactividad física. En la población infantil y juvenil estos fenómenos se agudizan. El número de horas que los niños y adolescentes dedican a jugar con los ordenadores y videojuegos ha aumentado de forma espectacular. El ocio, en la infancia, cada vez se hace más sedentario. Los datos actuales muestran que los niños españoles pasan una media de 2 horas y 30 minutos al día viendo televisión y media hora adicional jugando con videojuegos o conectados a internet.
Recomendaciones
En el borrador de la nueva Ley Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición se recoge también una serie de recomendaciones para una dieta infantil saludable:
- Incluir siempre el pan en el menú diario de los escolares
- Servir «crudas» las hortalizas, verduras y tubérculos porque es «la mejor manera de aprovechar sus vitaminas». *No ingerir más de una vez por semana «las preparaciones cárnicas con mayor contenido en grasa, como las salchichas, las hamburguesas y las albóndigas», así como productos precocinados como canelones, croquetas, empanadillas, pizzas o empanados. Su frecuencia máxima debe ser de tres veces al mes.
- Consumo preferente de la fruta fresca frente a zumos y almíbares, así como la ingesta de yogur frente a otros productos lácteos como el flan o las natillas.
- También recomienda usar la «sal yodada» y «el aceite de oliva virgen extra» para aliñar.
Lo que sí se podrá vender en los colegios Los alimentos y bebidas que podrán venderse en las máquinas expendedoras y quioscos de centros educativos según la nueva Ley son los siguientes:
- Aguas envasadas.
- Leche en cualquiera de sus presentaciones.
- Queso. Con bajo contenido en grasa y que no supere el límite establecido para la sal.
- Productos lácteos que no contengan más de 12,3 g de azúcar/100 ml.
- Zumos de fruta que no contengan azúcares añadidos.
- Cereales de desayuno y barritas de cereales.
- Galletas y bollería, cuando cumplan los criterios previstos para el contenido en grasas.
- Frutos secos, pero no deben ser fritos ni tostados.
- Helados, preferentemente los elaborados con leche.
- Sándwiches, bocadillos (preferiblemente los elaborados con pan integral) y productos de panadería (colines, tostadas...).
Comedores escolares… El Documento recientemente aprobado por las comunidades autónomas y el ministerio de Sanidad marca también como objetivo reforzar el papel de los comedores escolares como servicios educativos complementarios a la enseñanza. Para ello, deberán fomentar la educación para la salud, la higiene y la alimentación, así como otros valores relacionados con la convivencia o el ocio.
…Y menús En cuanto a los menús, el Documento apunta que éstos deberán suministrar aportes alimentarios en cantidad y calidad suficientes para satisfacer las necesidades nutricionales de los escolares en función de la edad escolar. Para conseguir estos aportes energéticos y proporcionar una alimentación variada y equilibrada, los menús servidos deberán confeccionarse teniendo en cuenta la frecuencia de consumo de los diferentes grupos de alimentos.
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