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El 23 de marzo se celebra el Día Nacional Contra las Agresiones en el Ámbito Sanitario para recordar los efectos negativos de esta lacra que, según los datos, va en aumento.
“El tema es lo suficientemente trascendente como para fijar un día del año y dedicarlo a la revisión de los principales factores que inciden en las agresiones al personal sanitario”, según ha declarado el presidente de la Organización Médica Colegial, el doctor Juan José Rodríguez Sendín. Pero además busca encontrar “las medidas precisas par poner a coto a este problema".
Llamada de atención
La Organización Médica Colegial ha promovido esta llamada de atención con el fin de evitar las agresiones y dar a conocer el problema. La idea es establecer un sistema sanitario en el que calidad asistencial no se resienta por temor a las acciones de algunos pacientes. Para ello hay que contar con un espacio que brinde garantías para el ejercicio profesional y que muestre tolerancia cero ante las agresiones al personal sanitario.
La Organización Médica Colegial pide una acción coordinada entre todas las organizaciones profesionales, científicas, laborales, políticas, sociales y administrativas integradas en el ámbito socio-sanitario.
El primer paso ha sido establecer la celebración conjunta del “Día Nacional Contra las Agresiones en el Ámbito Sanitario”, el 23 de marzo, con el fin de dar mayor visibilidad al problema de las agresiones.
En busca de soluciones
La celebración es una iniciativa promovida desde el Consejo General de Colegios de Médicos (CGCOM) y la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) para intentar actuar globalmente frente a las agresiones al personal sanitario y buscar un tratamiento multidimensional de este fenómeno.
Desde la OMC se va a estudiar qué condicionantes provocan las agresiones. Una de las claves, según el doctor Sendín, se encuentra en el progresivo aumento de la violencia que se percibe en la sociedad actual. “Da la sensación de que esta sociedad tiende a justificar e, incluso, a exaltar tanto los hechos como a los individuos violentos”, ha declarado.
Frente a esta realidad, el presidente de la OMC es tajante: “Hay que impedir que la violencia acapare más hueco en nuestra sociedad y ataque como un cáncer a algo tan esencial como es el sistema sanitario”.
En su opinión, el problema tiende a “perdurar e, incluso, a empeorar”, con el resultado de un menoscabo del prestigio y la buena imagen pública de los servicios sanitarios en su conjunto. “Cualquier tipo de escándalo, como es una agresión, repercute negativamente el conjunto del sistema”.
Como resultado de las agresiones, los profesionales no pueden actuar libremente, sino que se ven condicionados a protegerse, ceder a imposiciones y practicar una medicina defensiva que no favorece al paciente.
El Colegio como defensor
La defensa que ejercen los Colegios a favor de la víctima de un acto de este tipo es fundamental, según el presidente de la OMC. Gracias a su lucha y presión constantes se ha conseguido que dichos actos se tipifiquen como delito de atentado en muchos puntos de España.
Para seguir avanzando en este sentido, es necesaria la colaboración de los colegiados. La principal recomendación es denunciar al Servicio Regional de Salud, pero también hay que comunicarlo al Colegio de Médicos correspondiente.
Es necesario que el colectivo conozca el verdadero alcance de estas agresiones, de las que se sospecha que solo se denuncia una mínima parte. El Colegio debe estar informado también de las amenazas y la violencia psíquica. De este modo podrá ayudar al afectado a superar la tensión en la que se vea inmerso, por supuesto, salvaguardando la confidencialidad, y tomar las medidas oportunas.
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