Lo habitual, si no ocurre nada, es realizar los siguientes exámenes:
De 0-6 meses. Una vez al mes
De 6 a 18 meses. Una vez cada dos o tres meses
De 18 meses a 5 años. Una vez cada 6 meses
De 6 años en adelante. Una vez al año
Algunos doctores no ven necesarias tantas visitas, y como no existe un protocolo determinado, cada profesional establece lo que considera más conveniente para sus pacientes. En la Seguridad Social puede que no siempre sea el pediatra quien revise al bebé, sino un enfermero u otro experto sanitario. En la Sanidad Privada suele ser el doctor el que examina al niño; además, los padres pueden elegir libremente a su pediatra y cuentan con un teléfono de orientación médica 24 horas para consultar sus dudas.
El primer mes
La primera cita con el pediatra suele producirse a la semana o a los diez días de vida del bebé. El doctor revisa el cordón umbilical, mira si el pequeño mueve bien las extremidades, si reacciona ante los ruidos, si ve y se fija en la cara de sus padres. También le mide, le pesa y toma nota de su perímetro craneal, le ausculta para escuchar su corazón, explora los genitales, controla las caderas, examina las fontanelas y la piel, prueba los movimientos y reflejos.
* Es posible que recomiende ya alguna vacuna, que pregunte por la segunda parte del test de metabolopatías y puede que aconseje vitaminas.
El segundo mes
El pediatra preguntará por la alimentación y las pautas de sueño. Querrá saber quién cuidará del bebé cuando la madre acabe su baja por maternidad. Observará los ojos, los pies, la piel…, auscultará su corazón. Preguntará por su desarrollo y vigilará que todo esté correcto.
* Probablemente se interese por saber cómo lleva las vacunas, y puede que recomiende hierro o vitamina D.
El tercer mes
El médico preguntará por sus costumbres de sueño y por la lactancia. Realizará la exploración física, anotará cuánto mide, el peso y su perímetro craneal. Si había detectado una alteración física o un trastorno pasajero, observará cómo evoluciona. Verá si controla la cabeza y las manos. Puede que haga algunas recomendaciones sobre seguridad en el hogar.
* Comprobará qué vacunas le corresponden y, si lo considera necesario, prescribirá hierro.
El cuarto mes
El doctor querrá saber cómo se adapta el bebé a la incorporación de la madre al trabajo y a la persona que le cuida. Vigilará que el vínculo de amor familiar esté establecido y observará si el pequeño se alegra cuando sus padres se dirigen a él. También se interesa por la alimentación, las deposiciones y el sueño. Anota el peso, la talla y el perímetro craneal. Mira el estado de las fontanelas, los ojos, las caderas, el corazón… Examina su grado de desarrollo: fuerza para sujetar la cabeza, manejo de las manos, audición… El pediatra suele hacer recomendaciones sobre la alimentación, el sueño y la seguridad en el hogar.
* Recuerda las vacunas necesarias.
El quinto mes
Repite los controles anteriores y las mismas preguntas. Además, mira si hay algún diente a punto de romper y querrá saber si el bebé ya balbucea. Tal vez haga hincapié en algunos consejos de seguridad, como no dejarle solo en el baño, tener cuidado con el sol…
* Puede que recomiende vitaminas, flúor y hierro.
El sexto mes
El pediatra repetirá los exámenes anteriores, se interesará por los cambios en la vida del bebé, revisará sus encías y fontanelas, mirará si hay estrabismo, comprobará los reflejos y, probablemente, pedirá un análisis de sangre para descartar una anemia. Puede que ya recomiende empezar con los cereales y los primeros sólidos.
* Preguntará por las vacunas.
El octavo mes
Se vigila su desarrollo: si ya se sienta, si es capaz de coger objetos pequeños con el pulgar y el índice, si hace intentos por ponerse de pie… Además, el doctor controla el peso, la talla y el perímetro de la cabeza, la aparición de los dientes, la movilidad de las caderas y extremidades, los genitales, los reflejos… Conversará con los padres acerca de las pautas de alimentación y sueño y de las medidas de seguridad.
El décimo mes
Como en ocasiones anteriores, vigila la relación con los padres, su ritmo de sueño y los progresos en la alimentación, las deposiciones, los dientes, las fontanelas, el aparato urogenital. También comprueba cómo está su desarrollo motor (si se sienta, gatea, se pone de pie, utiliza los dedos…), su conducta (miedo a los extraños, alegría ante sus seres queridos…), la coordinación ojo-mano, la visión, el oído y sus avances con el lenguaje.
* Puede solicitar un análisis de sangre y orina. Se interesará por las vacunas. Tal vez recete vitaminas, flúor y hierro.
El duodécimo mes
Ahora la exploración física es menos necesaria, bastará con pesarle y medir su talla y el perímetro de su cabeza. El doctor se centrará en el desarrollo: querrá saber si gatea o camina, su destreza manual, su comprensión del lenguaje, sus habilidades mientras juega… El pediatra insistirá a los padres en que extremen las medidas de seguridad para evitar accidentes.
Síntomas de enfermedad
Fiebre
falta de apetito
vómitos
diarrea
deshidratación
irritabilidad
somnolencia
manchas en la piel
Cómo ser los padres favoritos del pediatra
Sé muy puntual; si tienes que cancelar una cita, avisa con tiempo
Lleva apuntados los datos importantes: grados exactos de fiebre, número de veces que ha vomitado o ha tenido deposiciones…
No le hagas perder el tiempo ni lo pierdas tú: ten anotadas las consultas que deseas hacer y no olvides los informes en el caso de que debas aportarlos
Toma nota de la próxima visita antes de irte, las instrucciones, pautas para administrar los medicamentos, los requisitos para una prueba…
Pregunta qué debes hacer si el tratamiento no funciona
No le exijas tratamientos ni medicamentos innecesarios
Ten paciencia, los niños no se curan al momento
Recuérdale las cosas, no tiene por qué saberlo todo de tu hijo (ve unos 20 niños al día como mínimo)
Infórmale si tu hijo tiene problemas de comportamiento, aprendizaje, emocionales…
Háblale de lo que pueda afectar al niño: divorcio, muerte de un ser querido…
Mantente informado en revistas fiables, Internet, etc. sobre salud, psicología y cuidados infantiles
Aprende a tratar tú mismo los males leves de tu hijo
Pregunta también por los remedios caseros que quieras utilizar
Si existe un teléfono de consultas, no abuses de las llamadas, y menos a horas intempestivas
Quéjate si no te atienden bien o si te meten prisa
Ni se te ocurra aprovechar para que también vea al hermano; pide cita para los dos cuando llames
Si puedes elegir, acude en las horas y días en que la consulta tenga menos gente
Siempre que sea posible, ve con tu pareja, los niños tienen un padre y una madre, y no delegues en cuidadores, abuelos…
Pídele que te explique todo lo que no entiendas como tecnicismos o términos médicos
Cultiva las buenas relaciones: seguro que tu hijo quiere regalarle su mejor dibujo
Confía en tu médico y házselo saber
Enfermedades más frecuentes en los bebés
Cómo preparar a tu hijo para el pediatra
Es normal que los niños tengan miedo antes de ir al médico. Hay que hablar con ellos siempre, antes de cada visita, y dejarles que se expresen abiertamente, sin decirles que son tonterías o que son unos miedicas.
Los temores más frecuentes son:
Miedo al dolor. Puede incrementarse hacia los 6 años y durar hasta los 12, o incluso hasta la etapa adulta. Hay que explicar al pequeño qué exploración le harán (valiéndose de un muñeco, por ejemplo). Nunca se le debe mentir: “Es posible que te moleste un poco, pero estoy seguro de que tú vas a ser capaz de aguantarlo para ponerte bien”. Si le decimos la verdad y le explicamos por qué es absolutamente necesario, lo afrontará mejor y aprenderá a confiar en nosotros.
Miedo a separarse de los padres. Asegura a tu hijo que estarás con él en todo momento y cúmplelo; defiende tu derecho ante el médico y el personal sanitario. En la etapa adolescente, respeta su deseo si no quiere que estés presente.
Miedo al médico. Puede que sea un gran profesional, pero es importante que caiga bien al niño, que sepa tratar con él de forma amable y delicada. Si no es así, cambia de pediatra; en la Sanidad Privada lo tendrás más fácil.
Miedo a que le saquen sangre. Las inyecciones no gustan a ningún niño (ni a muchos adultos), y menos las extracciones de sangre; suelen creer que les van a extraer toda la del cuerpo. Hay que explicarles que tienen mucha y que sólo les sacarán una cantidad pequeña para ver si están sanos, el equivalente a una o dos cucharaditas.
Miedo a lo desconocido. Los niños pueden temer que les ingresen o les operen. A veces piensan que van a morirse incluso aunque tengan una enfermedad leve. Haz saber a tu hijo que no le va a pasar nada. Dile para qué va al pediatra: “Es sólo una revisión de rutina, el médico quiere comprobar que creces bien. Todos los niños van al pediatra aunque estén sanos. También los mayores vamos al médico”. Si tiene una enfermedad, dile que el doctor necesita examinarle para saber cómo curarle. Implícale en la consulta y anota sus dudas para transmitírselas al pediatra.
Miedo a tener la culpa. A menudo, se sienten culpables por estar malitos, creen que es un castigo por desobedecer o haber hecho algo malo. Dile a tu hijo que no es su culpa, que no ha hecho nada para merecerlo. Si existe alguien en la familia con el mismo problema, infórmale. En el caso de que haya hecho algo mal, por ejemplo, rascarse una lesión, explícale que no debe hacerlo más, pero sin echarle la culpa: “Puede que no entendieras que esto era importante, pero ahora sé que te queda claro y que no lo volverás a hacer”.
Miedo a pasar vergüenza. Tener piojos, lombrices o someterse a una exploración íntima puede ser muy duro para un niño. Explícale que es normal, que a muchas personas les pasa o que puede ocurrirles también a esos amigos que se ríen de él. Dile que la exploración es absolutamente necesaria. Insiste en que lo que le has enseñado sobre que nadie debe tocar su cuerpo es cierto, pero que médicos y enfermeros han de hacerlo en algunas ocasiones.
Lo que deben saber los padres
Cómo prevenir enfermedades y accidentes
Qué hacer ante un síntoma de enfermedad
Cuándo acudir a urgencias
Nociones básicas de primeros auxilios
Pautas de alimentación
Educación para el sueño
Frecuencia y aspecto de las deposiciones normales
Causas del llanto, tipos, cómo calmarlo…
Uso del chupete
Consejos para aliviar el cólico del lactante
La manera correcta de tomarle la temperatura
Qué reacciones producen las vacunas y cómo aliviarlas
Web de interés
www.aeped.es, la web de la Asociación Española de Pediatría
www.zonapediatrica.com
www.serpadres.es
http://www.crecerfeliz.orange.es
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