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El Sistema Nacional de Salud parece, en general, desbordado. De ahí que muchas personas busquen la tranquilidad de un seguro privado que cubra sus problemas de salud presentes o futuros, que les permita un acceso rápido a los especialistas, que les deje libertad para elegir médico u hospital y que les garantice una hospitalización en condiciones de privacidad y comodidad.
A menudo se oye que la sanidad privada es cara, pero lo cierto es que resulta baratísima si la comparamos con las cuotas que pagamos a la Seguridad Social en unos momentos en los que nadie nos garantiza el cobro de las pensiones a largo plazo.
Precios variables
Los precios de los seguros de salud son muy variables, como variable es lo que ofrecen. Existen enormes diferencias en cuanto a sus coberturas, aunque, en general, todas las compañías cuentan con atención primaria, pediatría, especialidades médicas, pruebas diagnósticas y urgencias.
Algunas compañías médicas ofrecen una prima más barata si no incluyen la hospitalización; es decir, el cliente contrata ciertas coberturas, como por ejemplo, la comodidad de acudir al especialista (ginecólogo, oftalmólogo…) de manera inmediata, pero, si tiene algún problema que requiera la hospitalización, deberá recurrir a la Seguridad Social.
Otras compañías afirman incluir la hospitalización, pero eso no es del todo cierto; o sea, la tienen pero con límites: 90 días al año, por ejemplo.
Tarifas aproximadas
Una póliza media de un seguro de salud puede variar en precios desde los poco más de 40 euros que ofrecen compañías como Néctar o Aresa, hasta los 165 € de Sanitas por una modalidad completa.
El porqué de estas variaciones de los precios de los seguros de salud tiene muchas razones: están en función de las prestaciones, del sexo del asegurado, la edad, el lugar de residencia, su estado de salud, del número de personas que se apunten en la póliza dentro de la unidad familiar, la forma de pago (mensual, semestral o anual), la existencia o no de copagos… y también, claro está, la diferencia de precios en los seguros de salud se debe en ocasiones a que hay unas compañías más careras que otras.
A la hora de contratar
Existen varias modalidades de seguro que influyen directamente en el precio de la prima a pagar. El seguro más habitual es el de cuadro médico, donde el usuario puede elegir el médico o la clínica dentro de los que tiene concertados su compañía, un listado que normalmente podrá consultar en un libro o catálogo, por Internet o teléfono.
Otra modalidad es el reembolso. En este caso el cliente puede ir al médico o a la clínica que él elija y después presentar la factura a su compañía, pero ésta le reembolsará solo un porcentaje, nunca el cien por cien.
Hay que tener en cuenta las coberturas que ofrece la póliza para ver si se ajusta a lo que necesitamos o prevemos que podremos necesitar, o bien a lo que queremos asegurar para vivir más o menos tranquilos y no llevarnos desagradables sorpresas. Valoremos distintos aspectos: si incluye hospitalización, con qué límite de días o qué pasa si se necesita fuera del lugar de residencia suponiendo que acostumbremos a viajar o que realicemos desplazamientos frecuentes por razones de trabajo.
Hay que valorar las exclusiones que las compañías especifican en su condicionado: imprescindible leérselo atentamente.
Es importante saber que las enfermedades preexistentes, las que ya tiene el asegurado antes de suscribir la póliza, no estarán incluidas, y ojo, que hay un periodo de carencia que exime determinados tratamientos durante unos meses; por ejemplo, el parto no se cubre antes de los 8, 10, 12 meses, según la compañía; la hospitalización durante, 6, 8 meses, etc.
Otro factor que encarece los precios de los seguros de salud es la edad; las personas mayores pagan más y puede que si son muy mayores ni siquiera sean aceptadas en una compañía privada de salud.
La ciudad de residencia también influye en el precio, generalmente porque hay lugares donde se pueden ofrecer más servicios, tratamientos o pruebas diagnósticas que en otros. Ojo a este dato porque la diferencia de precios en los seguros de salud entre una localidad y otra puede ser notable y para algunas compañías no es lo mismo vivir en Sevilla que en La Coruña.
También hay que valorar otros aspectos, como si la póliza incluye seguro dental y servicios complementarios de salud y bienestar.
El copago
Algunas compañías, además del recibo mensual, cobran un coste añadido cada vez que el asegurado visita al médico, acude a urgencias, se hace cualquier prueba diagnóstica o precisa de una ambulancia.
El copago puede ir desde 1,50 euros por cada consulta de enfermería, medicina general o pediatría hasta los 15 € por acudir a urgencias, más o menos.
Aquí es el cliente quien debe valorar si le interesa pagar menos por su póliza y abonar las consultas o al contrario. Aunque tampoco es fácil saberlo, ya que puede que en el presente no acuda jamás al médico y que el futuro tuerza su buen estado de salud.
Preexistencias
Puede que uno decida contratar un seguro para evitarse engorrosas esperas porque sufre de diabetes y acude a menudo a su médico y, precisamente, su compañía no cubra esta enfermedad o le cobre una cantidad por consulta que no le compense. Lo más probable es que las compañías no se hagan cargo de ninguna enfermedad preexistente. Por eso es importante no mentir nunca antes de suscribir una póliza. Digamos lo que hay, confesemos nuestros achaques y estilo de vida y, si nos dicen que no, busquemos en otra compañía. Hay que comparar, consultar, y si no es posible en una, puede ser en otra.
Cosas que no se cubren
La mayoría de las compañías de seguros tampoco cubren el sida, las drogodependencias, los daños causados por guerras, epidemias, centrales nucleares, terremotos, inundaciones… Otro concepto que no suele cubrirse es la plena asistencia en el extranjero; siempre tiene unos límites de capital, hospitalización, etc. Y tampoco los problemas causados por la práctica deportiva.
No es fácil
No vamos a engañarnos: contratar el mejor seguro médico no es sencillo, sobre todo porque es distinto para cada cliente dependiendo de su salud, sus características personales, familiares, su lugar de residencia, su economía… La oferta es muy amplia y estudiar las diferencias de precios en los seguros de salud y comparar las prestaciones lleva tiempo y no siempre se sabe exactamente qué nos están ofreciendo. Por otra parte, puede que algunas empresas y vendedores no nos ofrezcan lo que nosotros necesitamos sino lo que ellos quieren vendernos. En www.elseguromedico.es pensamos que lo mejor es dejarse asesorar por verdaderos profesionales. Se puede telefonear al 902 945 268 o bien introducir el teléfono propio y pedir que nos llamen gratis. Y después decidir, tranquilamente y sin ningún compromiso. |