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Durante la presentación de la “Memoria Social del Seguro 2010”, la presidenta de Unespa, Pilar González de Frutos, ha destacado que los seguros de salud atienden a más de nueve millones de personas en España, "pese a ser una cobertura de doble pago", ya que los ciudadanos pagan la Sanidad Pública vía impuestos para tener cubierta la asistencia médica y además lo complementan con la contratación de un seguro médico.
La sanidad privada garantiza el sistema público
En este sentido, el documento señala que si este gasto que cubren las aseguradoras privadas tuviera que hacerlo el Sistema Nacional de Salud, debería incrementarse el Impuesto de la Renta sobre las Personas Físicas (IRPF) en ocho puntos porcentuales; o bien aumentar el Impuesto de Sociedades (IS) en un 30 por ciento, o que el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) alcanzase una subida del 10,5 por ciento.
Por ello, la patronal considera que los seguros de salud están "garantizando con su mera existencia" no solo la reducción de impuestos, sino también un incremento del ahorro y la propia garantía de la Salud Pública.
Uno de cada cinco españoles tiene seguro de salud
Asimismo, el informe indica que el seguro privado de salud atiende a uno de cada cinco españoles; casi 1,7 millones tienen seguro de enfermedad (ILT privada), y 940.000 españoles reciben su atención sanitaria en centros públicos gestionados mediante concesión a aseguradoras.
Por comunidades, Madrid, Cataluña y Baleares son las que tienen un mayor nivel de penetración del seguro de prestación de servicios sanitarios, mientras que Navarra, Murcia y Castilla-La Mancha, son las regiones cuyos ciudadanos menos recurren a estos servicios privados.
La Sanidad Pública no depende de la Seguridad Social
Conviene recordar que la Sanidad Pública no depende ni jurídica ni económicamente de la Seguridad Social, extremo que se confunde con gran facilidad entre los ciudadanos ya que en la última revisión de la ley de la Seguridad Social aprobada en 1994 –año en que se constató la quiebra de la Seguridad Social, precisamente por el gasto sanitario– se mantienen las competencias de afiliación al sistema sanitario mediante el Instituto Nacional de la Seguridad Social. Esta es la explicación de que tengamos un solo número de identificación válido tanto para los trámites en la Seguridad Social como para los de los organismos públicos de salud.
Financiación vía impuestos
Fue en el llamado Pacto de Toledo (1995) cuando se eliminó el vínculo financiero que existía entre la Seguridad Social y el sistema público de salud, proponiendo como vías alternativas a la financiación sanitaria las aportaciones anuales de los Presupuestos Generales del Estado, mediante transferencias a las autonomías, y la financiación autonómica sanitaria a través de la aparición de nuevos impuestos indirectos, el impuesto sobre hidrocarburos y el de ventas de hidrocarburos minoristas.
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