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Nuestro sistema público de salud es magnífico, pero sus recursos son limitados y los usuarios no paran de crecer. Por eso mucha gente prefiere tener un seguro privado, con el fin de ahorrarse esperas, acudir directamente a los especialistas que necesite o, en caso de ser hospitalizado, saber que podrá disfrutar de una situación de comodidad y privacidad que la sanidad pública no siempre puede ofrecer.
Pero en estos tiempos difíciles el coste de un seguro privado puede resultar gravoso. Antes de renunciar a las ventajas de la sanidad privada, podemos plantearnos cómo rebajar el coste de nuestro seguro médico.
1. Busque, compare y si encuentra algo mejor…
No debemos ninguna fidelidad a nuestra compañía de seguros; así que si encontramos una oferta mejor, ¿por qué no cambiarnos?
En nuestro tarificador de salud es muy fácil comparar coberturas y precios. Se hace de forma muy sencilla y podemos tener a la vez, en la pantalla, las características y precios de cinco productos diferentes.
También, si se prefiere, podemos ponernos en contacto con el 902 945 268 y pedir que nos asesoren personalmente sobre qué seguro nos resultaría más económico que el que tenemos en la actualidad.
Otra opción, que es pinchar en la casilla donde dice "Te llamamos gratis" y El Seguro Médico llama al interesado y se encarga de lo que desee para conseguirle un seguro más ventajoso, al mejor precio y que mejor se adapte a sus necesidades.
2. Sepamos a qué tenemos derecho
Algunas personas creen que su seguro correrá con todos los gastos pase lo que pase, pero no es así. Conviene leerse atentamente la póliza que hemos contratado para ver los límites y carencias antes de lanzarnos y luego llevarnos una sorpresa.
No nos metamos en tratamientos sin consultar previamente si tenemos derecho a ellos. Muchas compañías deben autorizarlos o establecen determinadas limitaciones, así que, antes de hacer nada, preguntemos.
3. Cuantos más seamos, mejor
Normalmente, las compañías de seguros ofrecen descuentos por apuntarse más de un miembro de la unidad familiar en la misma póliza. Estos descuentos suelen ser crecientes, por ejemplo: si son dos asegurados, se reduce el precio un 15 %; si son tres, un 20 %; si son cuatro, un 30 %. Por lo tanto, todos los asegurados de la familia deberían procurar estar en la misma compañía.
4. Cuidado con las cancelaciones
No cancelemos nuestro seguro antes de tiempo. La Ley de Contrato de Seguros dice que la duración del contrato es anual, y como mínimo hay que avisar con dos meses de anticipación.
Si uno pide la baja en enero, tendrá que seguir pagando hasta el vencimiento de la póliza, o sea la duración del seguro, que es a 31 de diciembre del año en curso. Esta cláusula siempre viene especificada en las condiciones generales de la póliza.
Así que no nos demos de baja o pretendamos cambiarnos de compañía sin enterarnos antes de que hemos cumplido con el periodo establecido, puesto que no serviría de nada; es decir, nos quedaríamos sin seguro y con la obligación de seguir pagando.
5. La forma de pago importa
El pago anual es más ventajoso que el mensual. Las compañías ofrecen un descuento creciente; o sea, por pago trimestral, reducción del 2 %; semestral, 4 %; anual, 6 %. No es que sea mucho, pero tengamos en cuenta que de todas formas habrá que pagar el año completo (por lo que decíamos más arriba de que la ley obliga a contratar por años), así que reducir un 6 % en una póliza por la que pagamos 600 euros al año, supone un ahorro de 36 euros, que no hay por qué desdeñar.
6. Atentos a las ofertas
Las compañías saben que estos son los meses de cambio o cancelación de pólizas, así que suelen aprovechar para lanzar sus ofertas a finales de año o principios del siguiente; estemos atentos, porque a veces pueden ser muy ventajosas. Sobre todo si es nuestra primera vez con un seguro privado, no dejemos pasar las gangas, que las hay.
7. El copago puede ser interesante
Algunas pólizas son muy baratas porque tienen copagos; esto es, el cliente paga una mensualidad más reducida, pero a cambio debe abonar una cantidad por cada acto médico.
Esto puede ser muy interesante para los jóvenes y la gente que goza de buena salud y no recurre a menudo al médico. Pero cuidado, las circunstancias de la vida cambian, y puede que hoy nos interese una póliza barata con copagos y en el futuro no.
8. La opción del reembolso
Hay pólizas que permiten la libre elección de médico y luego reembolsan al paciente una cantidad, por ejemplo, el 80 % del coste de la consulta. Esto está bien si lo único para lo que utilizamos el seguro privado es, por ejemplo, para seguir acudiendo a nuestro ginecólogo de toda la vida. Dependiendo de nuestras necesidades, puede que esta modalidad nos resulte más económica.
9. Sin hospitalización es más barato
Algunas aseguradoras ofrecen productos a la carta, acordes con las demandas de sus clientes, y permiten acudir al especialista por un precio muy barato en la póliza a cambio de no incluir la hospitalización.
Estos productos tienen un coste barato: desde 12 euros mensuales se puede acudir libremente a una serie de especialistas del cuadro médico y, en caso de necesitar hospitalización, recurrir a la Seguridad Social.
9. Que nos quede cerca
Otro asunto a valorar es cómo de lejos quedan las consultas. Si cada vez que llevamos al bebé al pediatra, que suele ser todas las semanas, tenemos que tomar un taxi o desplazarnos varios kilómetros, tal vez no nos interese ese seguro. La cercanía supone un ahorro cuando se utiliza el médico muy a menudo.
10. Cuidemos nuestra salud
La mejor manera de ahorrar en el seguro médico es cuidar nuestra salud. No hay que «amortizar» lo que pagamos yendo mucho al médico, sino todo lo contrario.
Algunas compañías pueden echar a los pacientes cuando resultan especialmente gravosos y, por supuesto, con una enfermedad preexistente, no nos aceptarán en ninguna aseguradora privada.
Lo más recomendable es hacer ejercicio, llevar una vida saludable, no abusar del alcohol, relacionarse, procurar ser feliz… Así tendremos una mejor salud y viviremos más años. |